Una reserva privada de Entre Ríos protege un antiguo palmar de yatay con ejemplares que pueden alcanzar entre 300 y 400 años, en un entorno donde también se ofrecen alojamiento, cabalgatas, recorridos en jeep y salidas en kayak. Se trata de La Aurora del Palmar, ubicada a pocos kilómetros del Parque Nacional El Palmar y dividida de este por la Ruta Nacional 14, según informó LA NACION.
El establecimiento conserva unas 1.100 hectáreas que pertenecen a la familia Peragallo desde 1950. El proyecto combina conservación de la naturaleza, producción agropecuaria y una propuesta turística que comenzó a recibir huéspedes en 2002.
Raúl Peragallo, propietario de la reserva, explicó que las palmeras tienen un importante valor biológico y destacó su longevidad. “Las palmeras tienen un gran valor biológico. Me conmueve que alcancen los 300 o 400 años... No tienen anillos de crecimiento, pero suponemos la edad viendo la inserción de las hojas.”
La conservación del palmar comenzó a tomar una orientación más definida a partir de 1998, cuando Peragallo estableció un convenio con la Fundación Vida Silvestre Argentina. Desde entonces, el objetivo es compatibilizar las actividades productivas del campo con la protección del ambiente.

La reserva también enfrenta desafíos. Uno de ellos es la presencia de picudos, insectos que pueden afectar a las palmeras y que ya provocaron importantes daños en palmares europeos.
La experiencia turística permite recorrer distintos sectores del establecimiento y conocer de cerca el ecosistema. Uno de los circuitos se realiza a bordo de un jeep Dodge de la década de 1940, que lleva a los visitantes hacia el corazón del palmar.
Durante el recorrido, los guías explican las características de las palmeras de yatay y las condiciones necesarias para su crecimiento. Uno de los aspectos que llaman la atención es la escasa presencia de ejemplares jóvenes en determinados sectores.
La reserva también propone actividades al aire libre. Los visitantes pueden realizar cabalgatas entre los paisajes rurales y recorrer en kayak el arroyo El Palmar, un curso de agua tranquilo rodeado por vegetación de galería, con especies como guayabo colorado, laureles y sauces.
El alojamiento es otro de los atractivos de La Aurora. La propiedad cuenta con una antigua casona y vagones acondicionados para recibir huéspedes, además de un restaurante que funciona durante todo el día.
La gastronomía también está vinculada con los recursos de la región. Entre las propuestas aparece el fruto de la palmera yatay, que fue incorporado al Código Alimentario Argentino en 2025.
A partir de este recurso nativo surgió Alma de Yatay, un proyecto impulsado por María Eugenia Peragallo que busca desarrollar y poner en valor el fruto mediante la participación de investigadores, productores y especialistas gastronómicos.
El yatay puede utilizarse en diferentes preparaciones, entre ellas mermeladas, licores, salsas y postres. Su cosecha se realiza de manera manual y la temporada de maduración se extiende desde noviembre hasta mayo, con un pico durante febrero.

La propuesta de La Aurora del Palmar se completa con productos propios. Ariel Batista desarrolló los vinos Terruño del Palmar, entre ellos un Cabernet Franc elaborado en la región.
Así, la reserva ofrece una alternativa turística vinculada con la naturaleza y la producción local. El objetivo no es solamente preservar un paisaje de alto valor ambiental, sino también generar una experiencia que permita conocer el palmar de yatay, sus especies, su historia y los productos que surgen de este ecosistema.
La cercanía con el Parque Nacional El Palmar permite además integrar la visita a uno de los principales ambientes naturales de la provincia. En La Aurora, el atractivo está puesto en una experiencia más íntima, con alojamiento y actividades que permiten recorrer el paisaje desde distintas perspectivas.