La cebada cerró la siembra con menos superficie y el clima vuelve a complicar al trigo y al maíz

La campaña de cebada terminó con 1,27 millones de hectáreas, un 2% menos que el ciclo anterior, según la Bolsa de Cereales porteña

La cebada cerró la siembra con menos superficie y el clima vuelve a complicar al trigo y al maíz
lunes 24 de agosto de 2026 - 10:12

La siembra de cebada finalizó en todo el país con una superficie estimada en 1,27 millones de hectáreas, un 2% por debajo del ciclo anterior, según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) difundido el 20 de agosto de 2026. La falta de piso en sectores del sudeste bonaerense impidió completar todos los planes previstos, mientras el exceso de humedad y las dificultades de transitabilidad continúan condicionando distintas labores agrícolas y también retrasan la cosecha de maíz.

Durante la última quincena, las tareas de implantación de cebada avanzaron 5,3 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 100% de la superficie prevista. La entidad aclaró que todavía podrían incorporarse algunos lotes puntuales, aunque el grueso de las labores ya concluyó.

La superficie finalmente proyectada representa una reducción de aproximadamente 2% interanual. El ajuste estuvo asociado principalmente a las dificultades que se registraron en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, donde las condiciones de los suelos no permitieron concretar la totalidad de los planteos previstos al inicio de la campaña.

La situación vuelve a poner el foco sobre el impacto de las condiciones de humedad en las decisiones de siembra y en el desarrollo de las actividades agrícolas. Aunque las lluvias aportaron reservas para los cultivos de invierno, en determinadas zonas también generaron problemas de piso que limitaron el ingreso de maquinaria.

Según el relevamiento de la BCBA, el 90% de los lotes de cebada presenta una condición entre normal y buena. En los ambientes donde el cultivo se encuentra en la etapa de macollaje continúan las tareas de refertilización nitrogenada, una práctica destinada a acompañar el desarrollo del cultivo y sostener su potencial productivo.

Al mismo tiempo, el avance de las condiciones ambientales está generando un nuevo foco de atención: la aparición de enfermedades foliares. El riesgo se concentra especialmente en los lotes más adelantados, por lo que se prevén aplicaciones preventivas de fungicidas.

La posibilidad de concretar esos tratamientos dependerá, sin embargo, de que la maquinaria pueda ingresar a los lotes. La persistencia de sectores con baja transitabilidad continúa siendo una limitación para las labores.

El trigo, a un paso de completar la implantación

Mientras la cebada ya cerró su etapa de siembra, el trigo todavía no logró completar las labores a nivel nacional. El cultivo alcanzó el 99,8% de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas, después de registrar un avance de apenas 0,2 puntos porcentuales durante la última semana.

La ausencia de precipitaciones durante los últimos días permitió reducir parcialmente los excesos hídricos en algunas zonas del sur de la región agrícola. Sin embargo, la mejora no fue suficiente para terminar con las tareas pendientes.

Los suelos con condiciones inadecuadas volvieron a impedir el ingreso de los equipos agrícolas y postergaron el cierre de la siembra. De esta manera, el trigo se mantiene a solo unas décimas de completar el área prevista.

El escenario productivo del cereal presenta, por ahora, indicadores favorables. El 84,8% de los lotes cuenta con una disponibilidad de agua considerada adecuada u óptima.

Además, el 63,3% del trigo ya se encuentra en etapas que van desde el macollaje en adelante, principalmente en el centro y norte de la región agrícola. De acuerdo con la evaluación realizada por la BCBA, los cuadros relevados mantienen una condición entre normal y excelente, lo que permite conservar expectativas positivas de cara a las etapas en las que se define buena parte del rendimiento.

El contraste entre la superficie sembrada y las condiciones de los lotes muestra una campaña marcada por una elevada disponibilidad hídrica. El desafío, en algunas regiones, pasa de contar con agua suficiente a poder ingresar con maquinaria para completar las labores pendientes y realizar los tratamientos necesarios.

El girasol mantiene una ventaja sobre el promedio

El girasol también avanzó durante la última semana, aunque las precipitaciones limitaron el ritmo de implantación. La oleaginosa alcanzó el 14,1% de las 3 millones de hectáreas proyectadas, luego de sumar 2,6 puntos porcentuales en siete días.

Las tareas se concentraron principalmente en el NEA, donde se registró buena parte del progreso nacional.

A pesar de las interrupciones provocadas por las lluvias, el avance de la campaña se mantiene por encima del comportamiento habitual. El progreso acumulado presenta una ventaja de 3,6 puntos porcentuales respecto del promedio histórico, de acuerdo con el informe de la entidad bursátil.

La evolución del cultivo también muestra cambios en las decisiones de superficie en los principales núcleos productivos del sur. Allí se consolida una tendencia hacia una mayor superficie destinada al girasol, una señal que puede modificar la composición de la campaña agrícola en esas regiones.

La implantación todavía se encuentra en una etapa inicial en términos nacionales, por lo que la evolución del clima durante las próximas semanas será determinante para definir el ritmo de avance y la superficie que finalmente quedará establecida.

El maíz mantiene un fuerte retraso en la cosecha

La situación más compleja dentro del panorama relevado por la BCBA se encuentra en la cosecha de maíz con destino a grano comercial.

La recolección alcanzó el 81,3% de la superficie apta, con un rendimiento promedio nacional de 78,2 quintales por hectárea. Aunque el porcentaje de avance es elevado, las tareas acumulan un retraso importante respecto de años anteriores.

La cosecha se encuentra 14,6 puntos porcentuales por debajo del ritmo registrado durante el ciclo previo y presenta una demora de 13,7 puntos frente al promedio de las últimas diez campañas.

Entre los principales factores que explican el atraso aparecen los elevados niveles de humedad de los granos y las dificultades para circular por los caminos internos de los establecimientos. Los problemas afectan particularmente a Entre Ríos y distintos sectores de la provincia de Buenos Aires.

La imposibilidad de ingresar con maquinaria en determinados lotes genera un efecto acumulativo: mientras algunos productores esperan mejores condiciones de piso, la humedad de los granos puede mantenerse elevada y retrasar todavía más la entrada de las cosechadoras.

El problema de la transitabilidad no se limita al campo. Una vez recolectada la producción, los caminos rurales también condicionan el traslado hacia los acopios, plantas de acondicionamiento, puertos u otros destinos comerciales.

A pesar del atraso, los resultados de rendimiento obtenidos en una parte significativa del territorio permanecen dentro de las expectativas iniciales. Por ese motivo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantuvo su proyección de producción nacional de maíz en 64 millones de toneladas.

La estimación representa un volumen significativo y dependerá de que la cosecha pueda completar las hectáreas pendientes en las próximas semanas.

Una campaña condicionada por el exceso de humedad

El panorama conjunto de los principales cultivos muestra una campaña de invierno y cosecha atravesada por un factor común: la disponibilidad de agua.

Para los cultivos de invierno, la humedad resulta beneficiosa cuando se mantiene dentro de niveles adecuados. El trigo, por ejemplo, presenta una disponibilidad de agua adecuada u óptima en el 84,8% de los cuadros relevados. La cebada también conserva una condición mayoritariamente favorable, con el 90% de los lotes entre normal y buena.

Sin embargo, cuando los suelos no alcanzan el piso necesario para soportar el tránsito de maquinaria, el exceso hídrico se transforma en una limitación operativa.

Ese equilibrio entre disponibilidad de agua y transitabilidad resulta especialmente importante durante las etapas en las que se concentran las labores. La siembra, las refertilizaciones, las aplicaciones de fungicidas y la cosecha requieren que los equipos puedan ingresar a los lotes sin generar daños en el suelo ni quedar expuestos a condiciones que dificulten el trabajo.

En el caso de la cebada, las tareas de implantación ya están prácticamente cerradas y ahora el foco estará puesto en la evolución sanitaria y nutricional de los cultivos.

En el trigo, resta completar una superficie marginal respecto del total previsto, pero las condiciones de los lotes mantienen buenas perspectivas productivas.

El girasol, por su parte, recién comienza a definir su campaña y conserva un ritmo de siembra superior al promedio histórico.

El maíz concentra el principal desafío operativo. Con más del 80% de la superficie cosechada, todavía queda una porción significativa por recolectar y las condiciones de humedad continúan determinando la velocidad de avance.

Así, el informe de la BCBA presenta un escenario mixto: la cebada cerró su implantación con una superficie algo menor a la del año pasado, el trigo se encuentra prácticamente sembrado y conserva buenas condiciones, mientras el girasol avanza por encima de su ritmo histórico. En paralelo, el maíz mantiene una cosecha demorada, aunque los rendimientos obtenidos hasta el momento permiten sostener la estimación de 64 millones de toneladas.

La evolución del clima y, especialmente, la recuperación de las condiciones de transitabilidad serán determinantes para completar las labores pendientes y definir el resultado definitivo de la campaña.

 

 

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