a prioridad para el Gobierno en este momento es aumentar las exportaciones en unos US$30.000 millones, en vista de la necesidad de dólares en el país. La intención es que la Argentina “no vuelva a tener el clásico problema de angustia en la balanza de pagos. Si se desbalancea, se necesitan más dólares y no los tenemos, entonces o se escapa el tipo de cambio o empieza el endeudamiento”, expresó el canciller Felipe Solá.
No obstante, para Pablo Lavigne, economista de la consultora Abeceb y exdirector de Comercio Exterior en la gestión anterior, la meta es “un enunciado de buenas intenciones, porque no hay medidas que acompañen. La única manera de cumplir es que suba la soja y que Brasil reaccione”. Insiste en que para avanzar se requiere un tipo de cambio razonable –que incluye también la brecha porque incide en las decisiones–, de más integración del país al mundo y en que se tiene que permitir importar.
“Proponer una relación comercial donde sólo se vende, no existe. La integración es un ida y vuelta. Volvieron los obstáculos, todo es más complicado”, afirmó. En este último punto, ratificó que el objetivo oficial es interesante “pero en el chequeo, nada suma”.
En tanto, el economista y director de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), Marcelo Elizondo, opinó que el porcentaje de crecimiento del 30% que se espera “no es alcanzable en un ejercicio. Es muy elogiable que quieran apuntar tan arriba, pero desde el punto de la realidad parece muy difícil”.
La pregunta es qué necesitaría el país para crecer todo lo posible. Elizondo apunta a un triángulo de factores: ordenar y estabilizar la macroeconomía, modernizar las regulaciones y abrir la economía.
Como parte de la estrategia oficial, la Cancillería puso en marcha el Gabinete de Comercio Exterior y el Consejo Público Privado para la Promoción de Exportaciones para articular una estrategia conjunta entre ambos sectores, y se elaboró un mapa dinámico de oportunidades comerciales para las empresas. Si bien Elizondo apoya esta iniciativa, sostuvo que primero se deben resolver todos los problemas existentes en la macroeconomía.
En esa misma dirección, el subsecretario de Promoción de Comercio e Inversiones, Pablo Sívori, explicó que con el Consejo Público Privado el primer punto es definir los complejos que tienen capacidad y potencialidad exportadora, identificar los mercados en los que focalizar la energía y determinar las acciones que el país debería realizar.
Este año también se constituyó el Consejo Agroindustrial Argentino que impulsa un proyecto de ley –que viene presentando a Nación, provincias y legisladores– para crear las condiciones necesarias para el incremento anual de US$16.000 millones de las operaciones externas y la creación de 210.000 empleos directos y cerca de 700.000 indirectos. La intención es que se apruebe este año. Sívori ratificó que hay “diálogo permanente” con sus integrantes.
La propuesta prevé crear un marco de estabilidad fiscal y financiera por diez años hasta 2030, con la formación de una Mesa Nacional Exportadora con “herramientas de política institucional, de relaciones internacionales, impositivas, financieras y técnicas con efectos fiscales neutros”.
Gustavo Idígoras, titular de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y uno de los voceros del Consejo Agroindustrial, apuntó que la meta es el desarrollo de una “política de Estado agroindustrial”, de no menos de diez años, que “promueva inversiones, mayor producción, empleo y exportaciones” para todas las economías agroindustriales del país, representadas por la institución.
Además, asegura que están en diálogo con los equipos técnicos de Nación, en especial los de Economía, Desarrollo Productivo y AFIP, para “avanzar en las propuestas” y generar un proyecto de ley que sea tratado este año. “El objetivo es llegar a los US$100.000 millones en 2030, empezando por un incremento inicial de US$15.000 millones sobre la base del año pasado”, resume Idígoras, a la vez que enfatiza que hay que “industrializar el agro para generar mayor valor FOB de exportación”.