Ecosistemas Pecuarios / Insumos Ganaderos

Ganadería regenerativa: un programa de carbono ya distribuyó US$1,2 millones entre productores

SARA comenzó a pagar a ganaderos por créditos de carbono generados en sus campos y proyecta US$30 millones anuales para 2030

Ganadería regenerativa: un programa de carbono ya distribuyó US$1,2 millones entre productores
martes 01 de septiembre de 2026 - 12:42

El programa de ganadería regenerativa SARA, desarrollado por Ruuts junto con Ovis 21 y Anthesis, comenzó a distribuir ingresos entre productores ganaderos de Sudamérica por los créditos de carbono generados en sus establecimientos. El esquema, que ya comercializó y distribuyó US$1,2 millones durante su primer ciclo, se inició en 2026 y busca convertir la captura de carbono y la mejora de los suelos en una fuente adicional de ingresos para la actividad. La iniciativa cobra relevancia porque incorpora al productor como beneficiario directo del mercado de carbono y apunta a ampliar el modelo hasta alcanzar desembolsos de US$30 millones anuales hacia 2030.

Según informó TodoAgro, SARA se convirtió en el primer programa de estas características y con esta escala en Sudamérica en trasladar a los productores parte de los ingresos obtenidos por la venta de créditos de carbono. El avance se produjo después de que la iniciativa consiguiera su primera emisión de créditos de carbono verificados (VCUs) bajo la metodología VM0042 de Verra.

En esa primera emisión fueron verificados 209.244 créditos, un volumen que posicionó al programa entre las iniciativas de mayor escala de la región bajo ese estándar. Una parte de esos certificados ya fue comercializada, mientras que el resto permanece disponible para compradores interesados en compensaciones de emisiones y proyectos vinculados con servicios ecosistémicos.

El funcionamiento de SARA se basa en la incorporación de prácticas de ganadería regenerativa, con especial énfasis en el manejo de pastizales y el aprovechamiento de los procesos naturales del suelo. La propuesta procura que las mejoras ambientales tengan también un impacto sobre los resultados productivos y económicos de los establecimientos.

El programa utiliza como marco el Manejo Holístico, un sistema de planificación que considera de manera conjunta las condiciones del ambiente, el negocio ganadero y las necesidades de las personas que trabajan en cada establecimiento. En lugar de aplicar un esquema uniforme, el manejo se adapta a las características de cada campo y a sus objetivos productivos.

La propuesta fue impulsada por Ruuts en conjunto con Ovis 21 y Anthesis, organizaciones que participan en distintos componentes del desarrollo, monitoreo y estructuración del programa. Para Pablo F. Borrelli, CEO de Ruuts, los créditos de carbono pueden acelerar la expansión de prácticas que la compañía promueve desde hace más de 17 años en la producción ganadera sudamericana.

Los créditos de carbono son el catalizador de un cambio que venimos impulsando hace más de 17 años en la producción ganadera Sudamericana”, afirmó Borrelli, según la declaración publicada por TodoAgro.

El planteo económico detrás del programa parte de una premisa concreta: si determinadas prácticas ganaderas permiten aumentar el carbono almacenado en los suelos y ese resultado puede ser medido, verificado y certificado, el productor puede obtener un ingreso adicional por ese servicio ambiental.

Un pago adicional por hectárea

Los primeros resultados del programa muestran un valor promedio de aproximadamente US$27 por hectárea para el productor, de acuerdo con los datos difundidos por la iniciativa. Ese ingreso se suma a los resultados que cada establecimiento obtiene por su actividad ganadera y está asociado con la comercialización de los créditos de carbono correspondientes.

El monto no representa necesariamente un valor uniforme para todos los establecimientos, ya que la generación de créditos depende de las características productivas y ambientales de cada campo, además de los resultados que puedan ser demostrados mediante el sistema de medición y verificación.

Uno de los productores que ya recibió ingresos es Gerardo Fioretti, responsable de los establecimientos La Jota y Los Migueles, ubicados en la Depresión del Salado, en la provincia de Buenos Aires.

Fioretti comenzó a aplicar prácticas de pastoreo planificado en sus establecimientos en 2019. De acuerdo con su experiencia, el manejo permitió aumentar la carga animal y mejorar diferentes indicadores vinculados con la condición del suelo y los pastizales sin incrementar de manera significativa el uso de insumos.

El productor también comenzó a participar del esquema de créditos de carbono. “Estamos anotados con Ruuts para cobrar bonos de carbono y, de hecho, lo estamos haciendo”, señaló Fioretti en declaraciones difundidas por TodoAgro.

Según explicó, durante el primer año los establecimientos registraron resultados cercanos a tres toneladas de carbono fijado por hectárea y por año, en promedio. Esos resultados permitieron generar los primeros créditos que luego fueron comercializados.

El caso de Fioretti muestra cómo el mercado de carbono busca modificar la relación entre el productor y los certificados ambientales. En este modelo, el ganadero no queda limitado a cumplir con determinadas prácticas para que un tercero genere y comercialice los créditos, sino que participa del beneficio económico asociado con los resultados obtenidos en su propio establecimiento.

Medición y verificación

La generación de un crédito de carbono requiere demostrar que el resultado ambiental declarado puede ser cuantificado y sometido a un proceso de verificación. Para eso, SARA utiliza un sistema de Medición, Reporte y Verificación (MRV) que combina información obtenida directamente en los campos con herramientas tecnológicas.

Una parte del proceso se desarrolla a través de la red de Nodos de Ovis 21, integrada por técnicos que trabajan con los productores y realizan mediciones sobre diferentes variables ecológicas.

Entre los indicadores observados aparecen la biodiversidad, la cobertura del suelo, la infiltración de agua y el carbono almacenado en el suelo. Los datos obtenidos durante las evaluaciones se incorporan al sistema de monitoreo de Ruuts y se complementan con información proveniente de imágenes satelitales.

El objetivo es construir una base de información que permita estimar los cambios registrados en cada establecimiento y determinar cuánto carbono puede ser atribuido al proyecto. A partir de esos datos se estructura el proceso necesario para que los resultados puedan convertirse en créditos comercializables.

La verificación bajo estándares internacionales constituye una etapa central, ya que los compradores necesitan contar con mecanismos que respalden la existencia y características de los créditos adquiridos. En el caso de SARA, la primera emisión de 209.244 VCUs fue realizada bajo la metodología VM0042 de Verra.

El desafío de aumentar la escala

El siguiente objetivo del programa es ampliar el número de productores y hectáreas involucrados. Ruuts proyecta que SARA pueda generar desembolsos por US$30 millones anuales en 2030, lo que implicaría multiplicar de manera significativa el volumen de recursos que actualmente llega a los establecimientos participantes.

Para alcanzar esa meta será necesario ampliar tanto la superficie bajo manejo regenerativo como la capacidad de generar, verificar y comercializar nuevos créditos. También será determinante la existencia de compradores dispuestos a adquirir certificados provenientes de proyectos ganaderos.

La demanda constituye uno de los principales factores que pueden determinar el ritmo de expansión del mercado. La generación de créditos por sí sola no garantiza ingresos para los productores: los certificados deben encontrar compradores y cumplir con los requisitos de los mercados y programas en los que sean comercializados.

En ese contexto, SARA busca diferenciar su propuesta mediante la incorporación de co-beneficios ambientales y sociales además del componente estrictamente relacionado con el carbono. Entre ellos se incluyen aspectos vinculados con biodiversidad, agua y bienestar rural.

La estrategia apunta así a que la regeneración de los suelos tenga más de una vía de impacto económico. Por un lado, un mejor manejo puede contribuir a los resultados productivos del establecimiento; por otro, los servicios ambientales demostrables pueden abrir una nueva fuente de ingresos.

El desarrollo del programa también refleja una transformación más amplia en la discusión sobre la ganadería y el cambio climático. Los sistemas productivos que consiguen demostrar mejoras en determinados indicadores ambientales empiezan a vincularse con mercados que asignan un valor económico a esos resultados.

Para los productores, el desafío consiste en determinar si los ingresos derivados de esos servicios son suficientes para compensar los costos de transición, monitoreo y gestión que requiere la adopción de nuevas prácticas. Para las empresas y organizaciones que estructuran los proyectos, en tanto, la expansión dependerá de la capacidad para demostrar resultados ambientales confiables y sostener una demanda estable.

Con los primeros pagos ya realizados y una emisión inicial de más de 209.000 créditos verificados, SARA busca avanzar hacia una etapa en la que la ganadería regenerativa pueda combinar producción, recuperación de los recursos naturales y generación de ingresos asociados al carbono. La meta planteada para 2030 marcará la capacidad del modelo para pasar de una experiencia de escala regional a un mercado de servicios ambientales con una participación creciente de los productores.

 

 

¡Envianos tus Contenidos!

Difundí tus Ideas, Conocimientos, Experiencias, Opiniones y Proyectos.


¡Juntos el Campo es más fuerte!















¡Juntos por la eliminación
de las Retenciones!

Te invitamos a contarle a todos los argentinos por qué es bueno eliminar las Retenciones.

¡Sumá tu Stand!

Publicá tu marca en la plataforma líder del agro y aumentá tus ventas hoy.

Recibí los mejores contenidos

Suscribite a nuestro Newsletter y sigamos agregando valor.

Agroempresrio

¡Contenidos que agregan valor!