Seclantás, en el corazón de los Valles Calchaquíes de Salta, consolida una propuesta turística que combina naturaleza, producción artesanal, gastronomía e identidad cultural. Ubicado a unos 185 kilómetros de la capital provincial, el pueblo ofrece desde recorridos por cavernas naturales hasta experiencias vinculadas con telares, vinos y cocina regional, según informó Ámbito Financiero.
La localidad se encuentra dentro del departamento de Molinos, a unos 2.100 metros sobre el nivel del mar, y fue declarada Lugar Histórico Nacional en 1975 por su valor arquitectónico y cultural.
Además de su paisaje, Seclantás es reconocido por su relación con la producción artesanal. Es considerado la cuna del poncho salteño, una tradición que continúa en distintas familias de la zona y que se integra hoy a la actividad turística.
Uno de los puntos más visitados es el Camino de los Artesanos, donde productores locales mantienen técnicas de tejido en telares de madera.
La experiencia no funciona como una feria tradicional. En muchos casos, son las propias familias las que reciben a los visitantes en sus casas y muestran cómo se elaboran las piezas.
Esa dinámica permite que el turismo tenga un impacto directo sobre la economía local y, al mismo tiempo, contribuya a preservar conocimientos transmitidos entre generaciones.

El atractivo natural más destacado son las Cuevas del Acsibi, un sistema de formaciones rojizas modeladas por la erosión.
El recorrido incluye túneles y pasadizos naturales y debe realizarse con guía local. El acceso comienza por el lecho seco de un río y continúa dentro de las formaciones rocosas.
Este tipo de propuesta posiciona a Seclantás dentro de un segmento de turismo de naturaleza y aventura que gana terreno en el norte argentino.
Otro de los puntos de interés es la Laguna de Brealito, ubicada a cerca de 20 kilómetros del pueblo.
El entorno combina agua, formaciones rocosas, miradores naturales y pinturas rupestres, en una zona que permite sumar recorridos culturales y paisajísticos a la experiencia.
La gastronomía también forma parte de la identidad productiva de Seclantás.
Los visitantes pueden probar humitas, tamales y empanadas salteñas, además de acompañar los platos con vinos pateros, mistelas y producciones elaboradas en zonas de extrema altura.
El vínculo entre turismo y producción local aparece así como uno de los puntos fuertes del destino. La llegada de visitantes genera movimiento para artesanos, establecimientos gastronómicos, guías y pequeños productores.
La ubicación de Seclantás también permite integrarlo a otros recorridos por los Valles Calchaquíes.
Para llegar desde la ciudad de Salta hay que recorrer aproximadamente 185 kilómetros. El trayecto combina la Ruta Nacional 68, la Ruta Provincial 33 y la Ruta Nacional 40, después de atravesar la Recta del Tin Tin y el Parque Nacional Los Cardones.
El viaje en vehículo particular suele demandar entre tres y cuatro horas debido a los tramos de montaña y ripio.
También existen servicios desde la Terminal de Ómnibus de Salta. Con las paradas intermedias, el recorrido puede extenderse entre cinco y seis horas.
Más allá de su escala, Seclantás muestra cómo una localidad puede convertir sus recursos naturales y culturales en una oportunidad de desarrollo.
Las cavernas, los paisajes, los telares, la gastronomía y las producciones regionales conforman una oferta que permite diversificar el turismo y generar actividad económica en una zona alejada de los grandes centros urbanos.
La propuesta se apoya especialmente en la participación de familias y productores locales, que encuentran en el turismo una vía adicional para comercializar sus productos y mantener vivas actividades tradicionales.
Así, Seclantás se posiciona como un destino donde turismo, producción e identidad regional se complementan para generar nuevas oportunidades dentro de los Valles Calchaquíes.