Rusia y la AfD alemana comenzaron a preparar una posible reunión para marzo de 2027 en la que podrían analizar el regreso del gas ruso a Alemania, según informó Ámbito. El encuentro tendría como participantes al enviado económico del presidente Vladimir Putin, Kirill Dmitriev, y a los líderes de la AfD, Alice Weidel y Tino Chrupalla. La iniciativa busca explorar una eventual recuperación de los vínculos energéticos entre Moscú y Berlín y la posibilidad de reactivar parte de la infraestructura de Nord Stream.
La reunión todavía no tiene fecha ni lugar confirmados. Entre las alternativas que se analizan aparecen Israel, Emiratos Árabes Unidos e India. El encuentro también estaría condicionado a que Rusia y Ucrania alcancen previamente un marco de paz.
El objetivo central sería evaluar las condiciones para recuperar el suministro de gas ruso hacia Alemania. Parte de los gasoductos Nord Stream, que conectaban directamente a Rusia con territorio alemán, quedó inutilizada tras las explosiones registradas en septiembre de 2022, meses después del inicio de la invasión rusa a Ucrania.
Antes de la guerra, Rusia tenía un papel central en el abastecimiento energético alemán. En 2021, Moscú representaba más de un tercio de las importaciones alemanas de petróleo y más de la mitad de las compras de gas natural. Las sanciones y la interrupción de los envíos llevaron a Alemania a diversificar sus proveedores y reducir su dependencia de la energía rusa.

La iniciativa cuenta con el respaldo político de sectores de la AfD, que desde hace tiempo plantean recuperar los vínculos energéticos con Moscú. Alice Weidel sostuvo en junio que “Alemania debería terminar con el boicot al petróleo y al gas rusos para intentar mejorar la situación económica del país”.
Para la AfD, una eventual reunión también tendría una dimensión política. Según una de las personas familiarizadas con el plan, el partido busca mostrar capacidad para intervenir en asuntos de política exterior y cuestionar al Gobierno alemán por las dificultades relacionadas con los costos de la energía.
El encuentro podría incluir además a representantes de Estados Unidos. Los organizadores esperan que participen Steve Witkoff y Jared Kushner, aunque un funcionario estadounidense señaló a Reuters que ninguno de los dos había sido informado ni invitado hasta el momento. Dmitriev mantuvo este mes reuniones con ambos funcionarios en Moscú.
El posible regreso del gas ruso genera críticas dentro de otros sectores políticos de Alemania. Michael Kellner, dirigente de Los Verdes y exresponsable de política energética durante la crisis provocada por el corte del suministro ruso, afirmó: “Alemania no puede volver a depender de Rusia”.
El dirigente sostuvo además que el país no debería repetir los errores cometidos durante la crisis energética. Desde la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el diputado Roderich Kiesewetter también cuestionó la posibilidad de reactivar el suministro ruso.
Kiesewetter afirmó que Rusia utiliza la energía, especialmente Nord Stream, como una herramienta de presión política y militar. Según su posición, recuperar el gasoducto tendría consecuencias para la seguridad europea y para el rol de Alemania dentro del continente.
El debate se desarrolla mientras los precios de la energía continúan bajo presión en Europa y Alemania enfrenta el desafío de recomponer sus reservas de gas. El costo de la energía se convirtió en uno de los temas centrales de la discusión económica alemana y forma parte de los argumentos utilizados por la AfD para reclamar un cambio en la política energética.
Aunque la AfD no integra el Gobierno federal, el partido ganó peso electoral y busca ampliar su influencia en debates vinculados con la economía, la energía y la política exterior. Su propuesta de recuperar el gas ruso y revisar la política frente a Moscú se encuentra entre los principales puntos de su agenda energética.

La eventual reunión entre Dmitriev y los dirigentes de la AfD no implica, por ahora, un acuerdo para reactivar el suministro. Se trata de una iniciativa en preparación y su realización dependerá, entre otros factores, de la evolución de las negociaciones entre Rusia y Ucrania y de las condiciones políticas y energéticas en Alemania.