La Región Núcleo atraviesa el inicio de la primavera con una situación hídrica desigual y un déficit que ya alcanza a buena parte de su superficie: según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) difundido el 25 de septiembre de 2026, aproximadamente el 70% del área se encuentra entre condiciones de escasez hídrica y sequía. La falta de lluvias comienza a afectar el potencial del trigo, demora la siembra de maíz en sectores del oeste y genera los primeros interrogantes sobre la calidad de las semillas de soja de cara a la campaña gruesa.
El panorama presenta fuertes diferencias dentro de la región. Mientras algunas zonas del noreste bonaerense recibieron acumulados importantes durante el invierno, sectores del centro y oeste registraron lluvias muy inferiores a los valores históricos,informo TodoAgro
El contraste resulta particularmente marcado al comparar los registros acumulados entre junio y agosto. Durante ese período, el promedio de los últimos 30 años se ubicó entre 50 y 150 milímetros, pero las precipitaciones de 2026 se distribuyeron de manera irregular.

De acuerdo con los datos de la red de estaciones meteorológicas de BCR-GEA, Ramallo registró 160 milímetros y fue la única estación que alcanzó el promedio histórico correspondiente. En Baradero y Pergamino, los acumulados llegaron a 129 milímetros.
La situación fue muy diferente hacia el noroeste de la región. Noetinger y Pozo del Molle recibieron apenas 12 milímetros durante el período analizado, mientras que Carlos Pellegrini acumuló 25 milímetros.
Esa diferencia en las precipitaciones ya se refleja en las reservas de agua de los perfiles. Las mejores condiciones se concentran principalmente en el noreste bonaerense, mientras que gran parte del oeste enfrenta una disponibilidad limitada que requiere nuevas lluvias para recuperar humedad.
El déficit llega en un momento especialmente sensible para los cultivos. El trigo comienza a transitar etapas determinantes para definir su rendimiento, el maíz necesita humedad superficial para completar la implantación y la soja se prepara para una nueva campaña con análisis que muestran resultados heterogéneos en la calidad de la semilla.
Las últimas precipitaciones aportaron algunos milímetros, pero se concentraron principalmente en el sudeste de la Región Núcleo, uno de los sectores que presenta mejores condiciones relativas.
En buena parte del resto del territorio las lluvias fueron escasas o directamente nulas. Como consecuencia, el estado de los lotes de trigo comenzó a deteriorarse.
Según el relevamiento de la BCR, los lotes clasificados en condición excelente retrocedieron siete puntos porcentuales y pasaron a engrosar principalmente la categoría de condición buena, que actualmente representa alrededor del 30% del área.
La superficie en estado regular se mantiene cercana a las 160.000 hectáreas, aunque la evolución dependerá de la disponibilidad de agua durante las próximas semanas.
El panorama tampoco es uniforme dentro de las zonas afectadas. En María Susana, los técnicos encontraron lotes con distintos niveles de respuesta al déficit.
Algunos cuadros ya muestran pérdidas de rendimiento, mientras que otros, favorecidos por una mayor inversión tecnológica y mejores condiciones iniciales, todavía conservan perspectivas productivas.
En el sur de la provincia de Santa Fe, además, la falta de precipitaciones se combina con el impacto de las heladas.
Desde San Gregorio, los técnicos consultados describieron lotes con daños en el cultivo y pérdida de superficie foliar como consecuencia del efecto conjunto de las bajas temperaturas y el déficit hídrico.
La situación adquiere mayor importancia porque el trigo está ingresando en una fase en la que el agua disponible tiene una incidencia creciente sobre el rendimiento final.
Cerca del 20% del área ya presenta la hoja bandera expandida y otro 1% se encuentra en espiga embuchada. Se trata de etapas en las que el cultivo comienza a definir componentes relevantes del rendimiento, por lo que la continuidad del estrés puede generar pérdidas.
Aun así, el cultivo conserva potencial productivo en buena parte de los lotes. La variable que aparece como determinante será la llegada de nuevas precipitaciones.
En otras palabras, el escenario no implica que todo el trigo de la región esté comprometido, pero sí que el margen para atravesar más días sin agua comienza a reducirse en los sectores que presentan menor disponibilidad hídrica.
La siembra de maíz alcanzó el 55% del área prevista en la Región Núcleo, después de avanzar 15 puntos porcentuales durante la última semana.
El progreso, sin embargo, se encuentra por debajo del registrado durante el mismo momento de la campaña anterior. A esta altura de 2025, la implantación había alcanzado aproximadamente el 60%.
La principal dificultad se encuentra en las zonas occidentales, donde la humedad superficial no resulta suficiente para garantizar condiciones adecuadas en la cama de siembra.
En Corral de Bustos y su área de influencia todavía resta implantar cerca del 60% de la superficie prevista. La escasa humedad está limitando el movimiento de las sembradoras y obliga a los productores a evaluar si conviene esperar nuevas precipitaciones.
Existe cierto margen para retrasar las labores hasta aproximadamente el 20 de octubre, pero prolongar demasiado la ventana de siembra puede modificar el momento en que el cultivo atraviese sus períodos críticos.
El objetivo es evitar que la etapa de mayor demanda hídrica coincida con el final de diciembre o el comienzo de enero, una situación que podría incrementar la exposición del cultivo a condiciones climáticas desfavorables.
En Carlos Pellegrini, la situación presenta características similares. Quedan algunos lotes por sembrar y la humedad disponible en el perfil es baja. De acuerdo con los técnicos locales, una precipitación de entre 10 y 15 milímetros sería suficiente para permitir la continuidad de las tareas.
El escenario cambia hacia el este de la región, donde las condiciones hídricas son más favorables.
En Bigand, por ejemplo, la siembra está prácticamente terminada. En San Gregorio, las precipitaciones registradas durante el último fin de semana permitieron recuperar humedad suficiente para continuar con la implantación.
La diferencia entre localidades vuelve a mostrar el marcado gradiente de lluvias que caracteriza a esta campaña. A pocos cientos de kilómetros de distancia, los productores enfrentan condiciones muy distintas para avanzar con las mismas labores.
La siembra de soja de primera todavía no comenzó en la Región Núcleo y se espera que las primeras labores de la semilla adquiere relevancia porque una implantación deficiente puede obligar a incrementar la densidad de siembra o generar problemas en la se realicen aproximadamente entre el 15 y el 20 de octubre.
Sin embargo, los productores y técnicos ya comenzaron a evaluar la calidad de las semillas que serán utilizadas en la campaña.
Los primeros análisis de poder germinativo muestran resultados variables según la zona y el lote. El comportamiento de la semilla adquiere relevancia porque una implantación deficiente puede obligar a incrementar la densidad de siembra o generar problemas en la distribución de plantas.
En Bigand, los primeros análisis arrojaron diferencias importantes entre muestras. Algunas presentan una calidad inferior a la esperada, mientras que otras alcanzan valores ahora buenos niveles de poder germinativo y no detectaron problemas generalizados en la calidad de las manera uniforme en la Región Núcleo. La información recopilada por la Bolsa de Comercio de Rosario muestra una diferencia clara entre el nore consecuencias directas sobre las decisiones agrícolas. Allí donde existe humedad suficiente, los productores pueden avanzar con la implantación y sostener los cultivos en mejores condiciones. En las áreas más secas, en cambio, las decisiones dependen de la llegada de nuevas cuánto de este déficit podrá recuperarse y cuánto terminará trasladándose a los resultados considerados buenos.
En semillas tratadas con fungicidas curasemillas, los poderes germinativos registrados hasta el momento se ubican entre 80% y 94%.
El dato resulta especialmente relevante al compararlo con los valores habituales de campañas consideradas favorables.
En Corral de Bustos, los análisis muestran poderes germinativos cercanos al 85%, mientras que en años con mejores condiciones suelen superar el 95%.
En otras zonas, en cambio, los resultados iniciales son más alentadores. Tanto Carlos Pellegrini como María Susana reportan hasta ahora buenos niveles de poder germinativo y no detectaron problemas generalizados en la calidad de las semillas analizadas.
La heterogeneidad vuelve a ser, de esta manera, una de las principales características de la campaña.
El déficit hídrico no se distribuye de manera uniforme en la Región Núcleo. La información recopilada por la Bolsa de Comercio de Rosario muestra una diferencia clara entre el noreste bonaerense y sectores del centro y oeste.
Durante el invierno, las lluvias permitieron mantener mejores reservas en algunas localidades bonaerenses, mientras que otras zonas recibieron precipitaciones muy inferiores a las necesarias para recomponer el perfil.
El registro de Ramallo, con 160 milímetros, se ubicó incluso por encima del máximo del rango histórico mencionado para el período junio-agosto. Pero ese comportamiento no se repitió en el resto de la región.
Los 12 milímetros registrados en Noetinger y Pozo del Molle y los 25 milímetros de Carlos Pellegrini muestran la magnitud del contraste.
Ese gradiente tiene consecuencias directas sobre las decisiones agrícolas. Allí donde existe humedad suficiente, los productores pueden avanzar con la implantación y sostener los cultivos en mejores condiciones. En las áreas más secas, en cambio, las decisiones dependen de la llegada de nuevas lluvias.
El comienzo de la primavera encuentra así a una parte importante de la región con reservas limitadas.
Para el trigo, la necesidad de agua aumenta a medida que avanza hacia las etapas de definición del rendimiento. En el maíz, la falta de humedad superficial condiciona la implantación de los lotes pendientes. Y para la soja, además del escenario hídrico, comienza a tomar importancia la calidad de la semilla disponible.
El comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para definir cuánto de este déficit podrá recuperarse y cuánto terminará trasladándose a los resultados de la campaña.
Por ahora, el dato central del relevamiento es que siete de cada diez hectáreas de la Región Núcleo se encuentran bajo condiciones de escasez hídrica o sequía, mientras que las mejores reservas se concentran en un sector relativamente acotado del noreste bonaerense.
Con los cultivos de invierno atravesando etapas críticas y la campaña gruesa entrando en su fase de implantación, la disponibilidad de agua vuelve a ubicarse entre las principales variables que seguirán los productores durante las próximas semanas.