Argentina tiene condiciones para posicionarse como destino de inversiones en data centers a partir de su disponibilidad energética, el gas de Vaca Muerta, las bajas temperaturas de la Patagonia y un marco regulatorio que comienza a adaptarse a las nuevas demandas eléctricas. Así lo planteó Martín Genesio, presidente de AES Argentina, durante el Renewables & Electricity Day, donde analizó el crecimiento global de esta infraestructura y sus efectos sobre el mercado energético local, según informó EconoJournal.
El fenómeno tiene como principal referencia a Estados Unidos, donde la demanda de electricidad comenzó a crecer con fuerza después de décadas de estabilidad. Genesio explicó que el avance de los grandes centros de procesamiento de datos está detrás de buena parte de ese incremento.
“Estados Unidos está viendo incrementar su demanda eléctrica, que estuvo planchada durante cinco décadas, en cifras que equivalen a una Argentina por año”, afirmó.
El ejecutivo precisó la magnitud de esa expansión: “Desde hace tres años, Estados Unidos crece 160 terawatts anuales, y el 80% de ese aumento está basado en la actividad de los data centers”.
AES conoce de primera mano ese mercado. La compañía es uno de los grandes proveedores de electricidad para centros de datos de hiperescala en Estados Unidos y trabaja con empresas tecnológicas como Google, Meta, SpaceX, Amazon y Microsoft.
El crecimiento está generando una competencia internacional por equipos, tecnología y capital. Según Genesio, uno de los primeros efectos para Argentina es el aumento de los costos y de los tiempos necesarios para conseguir equipamiento energético. Una turbina de gas puede tener actualmente un plazo de entrega de cuatro o cinco años.
La segunda consecuencia está relacionada con la competencia por las inversiones. Los proyectos estadounidenses ofrecen actualmente mayores retornos debido al fuerte crecimiento de la demanda energética.
“En Estados Unidos estamos viendo proyectos con una TIR del 20%, mientras que en la Argentina la TIR está entre el 12% y el 15%”, explicó Genesio.
La diferencia obliga a Argentina a mejorar sus condiciones para competir por capital internacional. Sin embargo, el CEO de AES identificó varias ventajas que podrían favorecer al país en el desarrollo de data centers de gran escala durante los próximos años.
“Argentina tiene potencialidades y condiciones muy buenas”, sostuvo. Entre ellas destacó las bajas temperaturas del sur, que pueden contribuir a reducir las necesidades de refrigeración, y una regulación energética que comienza a contemplar específicamente el crecimiento de grandes consumidores.
Genesio también señaló como factor estratégico la disponibilidad de gas de Vaca Muerta y una perspectiva de largo plazo para los costos eléctricos. Desde su visión, los cambios realizados durante los últimos dos años comenzaron a generar mejores condiciones para las decisiones de inversión.
“Claramente, estamos con un marco regulatorio mucho más estable y pensado a largo plazo que te permite contratar”, afirmó.
Gastón Giani, Energy Business Director de Wärtsilä, coincidió con esa perspectiva y señaló que Argentina podría aprovechar una combinación de gas competitivo, bajas temperaturas en la Patagonia y grandes extensiones de tierra para desarrollar proyectos vinculados con centros de datos.
El desafío será contar con suficiente generación y garantizar un suministro continuo. Los data centers necesitan energía de alta confiabilidad y sistemas redundantes capaces de responder ante interrupciones.
En ese escenario, tecnologías como las baterías BESS, la generación térmica y las energías renovables pueden complementarse para responder a nuevas demandas. Ignacio Dapena, Business Director Digital Power de Huawei, destacó que la electrónica de potencia y el almacenamiento tendrán un papel relevante para garantizar la robustez de los sistemas.
La expansión de estas soluciones no se limita a los data centers. La minería también está aumentando sus necesidades energéticas, con proyectos de cobre que pueden requerir entre 200 y 300 megavatios y demandar nuevas líneas e infraestructura de generación.
Las micro-redes aparecen, además, como una alternativa para actividades y comunidades alejadas del sistema interconectado. Coral Energía comenzó a desarrollar en la meseta central de Chubut un proyecto de tres megavatios que combina energía solar, baterías y generación térmica para abastecer una comunidad aislada.
El crecimiento mundial de la demanda eléctrica abre así una oportunidad para que Argentina transforme sus recursos energéticos en una ventaja para atraer nuevas actividades intensivas en tecnología. La disponibilidad de gas, el potencial renovable, las condiciones climáticas de la Patagonia y nuevas soluciones de almacenamiento aparecen como factores centrales para competir por futuras inversiones en infraestructura digital.