El asesor presidencial Santiago Caputo planteó la necesidad de prestar atención a la seguridad tecnológica de los automóviles inteligentes de origen chino que ingresan al mercado argentino. A través de una publicación en la red social X, realizada el 13 de octubre, el funcionario abrió un debate sobre la protección de datos personales y la conectividad de los vehículos, en un contexto de expansión de las automotrices chinas y mayor oferta de modelos eléctricos e híbridos en el país.
Según informó Forbes, Caputo expresó su preocupación por la posibilidad de que los sistemas digitales incorporados en estos automóviles permitan recopilar información de los conductores o intervenir de manera remota en determinadas funciones.
"En las pocas charlas que he dado de manera privada por razones meramente criptográficas siempre destaco el riesgo inherente que implica la invasión de autos inteligentes de origen chino", escribió el asesor presidencial.

Sus declaraciones se produjeron mientras las marcas automotrices chinas amplían su participación en Argentina, impulsadas por la llegada de nuevos fabricantes, una mayor variedad de vehículos y cambios en las condiciones de importación.
De acuerdo con datos de Reuters citados por Forbes, los fabricantes chinos concentraron aproximadamente el 10% de las ventas de automóviles y vehículos comerciales livianos durante agosto de 2026, frente a una participación cercana al 2% hacia fines de 2025.
Este crecimiento refleja una transformación del mercado local, donde la incorporación de nuevas tecnologías y modelos de movilidad eléctrica comienza a modificar la oferta disponible para los consumidores.
Entre las compañías que avanzaron en su posicionamiento se encuentran BYD, Geely, Chery, GWM y Dongfeng, que forman parte de una nueva etapa de competencia en el sector automotor.
El desarrollo de estas marcas también estuvo acompañado por la política comercial del Gobierno nacional, que habilitó la importación de hasta 50.000 vehículos eléctricos e híbridos sin aranceles durante 2026.
La medida facilitó el ingreso de nuevos modelos y contribuyó a ampliar las alternativas de compra en un segmento que incorpora tecnologías de conectividad, eficiencia energética y asistencia a la conducción.
A comienzos de octubre, Buenos Aires recibió una exposición dedicada a automóviles chinos, con la participación de más de 20 marcas. El encuentro permitió mostrar distintos modelos y avances tecnológicos de fabricantes que buscan fortalecer su presencia comercial en Argentina.
BYD, que inició sus operaciones locales hacia fines de 2025, consiguió posicionarse entre las diez automotrices con mayores ventas, según la información difundida.
En paralelo al crecimiento del sector, las declaraciones de Caputo incorporaron al debate público la ciberseguridad de los vehículos conectados, un tema que también forma parte de las discusiones regulatorias internacionales.
Los automóviles modernos pueden incorporar conexiones celulares, Wi-Fi, Bluetooth, navegación satelital y sistemas de actualización remota de software. Estas funciones permiten acceder a servicios digitales, mejorar la experiencia de conducción y actualizar determinadas prestaciones.
Sin embargo, la conectividad también plantea desafíos relacionados con la protección de información personal y la seguridad informática.
Caputo advirtió sobre un escenario hipotético en el que un actor extranjero pudiera intervenir remotamente en el funcionamiento de los vehículos. También mencionó la posibilidad de recopilar datos sensibles.
"Ni hablar del riesgo de que el auto escuche y transmita audio, vídeo, GPS, etc.", sostuvo.
Estas afirmaciones expresan una preocupación del asesor presidencial y no constituyen una demostración de que los vehículos chinos comercializados en Argentina estén siendo utilizados para espionaje o puedan ser desactivados de manera masiva.
La seguridad de los automóviles conectados depende de distintos factores, entre ellos la arquitectura de sus sistemas informáticos, los mecanismos de protección de datos y las medidas de prevención frente a accesos no autorizados.
En el ámbito internacional, Estados Unidos avanzó en enero de 2025 con restricciones sobre determinados componentes tecnológicos y sistemas vinculados con China y Rusia, ante posibles riesgos para la seguridad nacional.
Estas medidas reflejan la creciente importancia de establecer estándares de protección para tecnologías que intercambian información con servidores externos.
En Argentina, el avance de las automotrices chinas también expuso diferentes perspectivas dentro del Gobierno sobre la expansión de estos vehículos.
Mientras Caputo puso el foco en los posibles riesgos tecnológicos, el presidente Javier Milei defendió la libertad de los consumidores para elegir los automóviles que desean adquirir, en el marco de una política de apertura comercial.
Ambas posiciones forman parte de una discusión más amplia sobre la incorporación de nuevas tecnologías, la competencia entre fabricantes y la necesidad de proteger la información de los usuarios.
La llegada de vehículos eléctricos, híbridos e inteligentes representa una oportunidad para diversificar la oferta automotriz y ampliar el acceso a tecnologías de movilidad.
Al mismo tiempo, el crecimiento de los sistemas conectados plantea la importancia de fortalecer los estándares de ciberseguridad, privacidad y protección de datos.
En este escenario, el debate abierto por Caputo incorpora una dimensión tecnológica a la expansión del mercado automotor argentino, donde la innovación y la seguridad digital adquieren mayor relevancia para fabricantes, reguladores y consumidores.