El presidente Javier Milei busca posicionar a Argentina como destino de inversiones internacionales en centros de datos destinados al desarrollo de inteligencia artificial. Durante septiembre y octubre de 2026, el Gobierno intensificó los contactos con empresas tecnológicas y energéticas, tanto en Buenos Aires como en encuentros internacionales, con el objetivo de aprovechar los recursos naturales del país y promover una nueva actividad vinculada con la exportación de servicios digitales.
Según informó Forbes, la estrategia oficial combina disponibilidad energética, incentivos fiscales y gestiones con inversores internacionales para atraer proyectos de infraestructura tecnológica de gran escala.
Uno de los principales contactos fue con DayOne, compañía especializada en el desarrollo y operación de centros de datos de alta capacidad. Milei recibió a sus representantes el 7 de septiembre en Buenos Aires y volvió a reunirse con su CEO, Jamie Khoo, el 2 de octubre durante Argentina Week, en París.
"Tenemos energía, metales y minerales que necesitan los centros de datos", sostuvo el Presidente durante su exposición ante empresarios e inversores.

La agenda continuó el 10 de octubre, cuando el canciller Pablo Quirno visitó instalaciones de DayOne en Malasia junto a Jimmy Yu, vicepresidente senior de la empresa.
Quirno destacó el interés de la compañía por Argentina y señaló como ventajas competitivas la disponibilidad de energía, las fuentes renovables, la conectividad y las posibilidades de expansión de infraestructura.
Milei vinculó estas oportunidades con la aprobación del Súper RIGI, un proyecto legislativo que busca ampliar los incentivos para grandes inversiones en sectores tecnológicos y nuevas industrias.
"ESTE TIPO DE INVERSIONES ES LO QUE NOS ESPERA SI EL CONGRESO APRUEBA EL SÚPER RIGI", expresó el mandatario en sus redes sociales.
La iniciativa propone un régimen especial para proyectos con inversiones mínimas de US$ 1.000 millones, frente al umbral general de US$ 200 millones contemplado en el RIGI vigente.
El proyecto recibió media sanción de la Cámara de Diputados el 24 de junio, con 130 votos afirmativos, 106 negativos y siete abstenciones. Su aprobación definitiva permanece pendiente en el Senado.
Entre los beneficios propuestos se encuentran una alícuota del 15% en el impuesto a las Ganancias, exenciones de determinados aranceles y derechos de exportación, amortización acelerada y estabilidad fiscal durante 30 años.
Estas condiciones buscan mejorar la previsibilidad para inversiones que requieren grandes desembolsos iniciales y plazos prolongados de recuperación.
La disponibilidad de energía constituye uno de los principales atractivos de Argentina para este tipo de proyectos.
Durante Argentina Week, Marcelo Mindlin, referente de Pampa Energía, señaló que la compañía dispone de capacidad eléctrica para abastecer un centro de datos de gran escala en Vaca Muerta.
La empresa mencionó inicialmente unos 800 megavatios de generación y posteriormente precisó una disponibilidad cercana a 780 MW, que podría ofrecerse en pocos meses.

La propuesta contempla aprovechar infraestructura energética existente y terrenos disponibles para desarrollar instalaciones destinadas al procesamiento de información.
El objetivo es agregar valor a los recursos energéticos mediante actividades tecnológicas capaces de atender la creciente demanda internacional de capacidad informática.
Sin embargo, la disponibilidad de electricidad no implica que el proyecto esté confirmado. Para avanzar se necesitan operadores, contratos de suministro, clientes y financiamiento.
Argentina ya cuenta con infraestructura de centros de datos, aunque todavía enfrenta el desafío de ampliar su capacidad para atender proyectos de inteligencia artificial de mayor escala.
Según un relevamiento del observatorio Tengo Data citado por Forbes, el país registra 67 instalaciones y proyectos, de los cuales 52 están operativos, uno se encuentra en construcción, 13 fueron anunciados y uno fue cancelado.
Por su parte, CABASE identificó 13 centros operativos de más de un megavatio, con una capacidad conjunta cercana a 32 MW.
Estos datos reflejan que existe una base tecnológica instalada, aunque los proyectos de gran escala requieren infraestructura adicional y condiciones específicas de abastecimiento.
El clima de la Patagonia también aparece como una posible ventaja competitiva. Las temperaturas más bajas pueden contribuir a reducir las necesidades energéticas de refrigeración, aunque el ahorro depende del diseño y la tecnología utilizada.
Facundo Sconochini, vicepresidente regional de Ventas para América Latina de Park Place Technologies, destacó las posibilidades del país para participar de esta expansión.
"Tenemos el territorio, tenemos el espacio, tenemos el talento", afirmó en declaraciones a Forbes Argentina.
El ejecutivo explicó que el crecimiento de la inteligencia artificial está impulsando nuevas inversiones en capacidad de procesamiento, almacenamiento y mantenimiento tecnológico.
"Todo este boom y esta revolución que la inteligencia artificial está trayendo va a alimentar muchísimo estas inversiones en infraestructura en data centers", sostuvo.
Entre los proyectos de mayor escala aparece Stargate Argentina, anunciado en octubre de 2025 mediante una carta de intención entre OpenAI y Sur Energy.
La iniciativa contempla explorar un centro de datos de hasta 500 MW, con una inversión potencial de hasta US$ 25.000 millones.
Sus promotores señalaron avances en acuerdos energéticos y en la selección de una ubicación en Confluencia, Neuquén. Sin embargo, todavía no existe un contrato definitivo ni financiamiento cerrado que garantice la ejecución del proyecto.
La expansión de los data centers también presenta oportunidades para proveedores tecnológicos, empresas constructoras, especialistas en mantenimiento y trabajadores vinculados con infraestructura digital.

No obstante, el impacto económico y laboral dependerá de las características de cada instalación, su integración con proveedores nacionales y las actividades que efectivamente se desarrollen en el país.
Para el Gobierno, la combinación de energía, recursos naturales y capacidades profesionales representa una oportunidad para incorporar a Argentina al mercado internacional de infraestructura para inteligencia artificial.
La concreción de las inversiones dependerá de la aprobación de los incentivos propuestos, la firma de contratos comerciales, el acceso al financiamiento y el inicio efectivo de las obras.