El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió las reformas económicas del gobierno de Javier Milei durante el 16° Foro ABECEB, realizado en el Faena Art Center de Buenos Aires. Ante empresarios y economistas, reconoció que la inversión y el crecimiento avanzaron por debajo de las expectativas oficiales, aunque sostuvo que las transformaciones estructurales permitirán fortalecer la actividad productiva y ampliar las exportaciones argentinas.
Según informó Infobae, el funcionario explicó que los cambios económicos requieren tiempo para traducirse en nuevas inversiones. Para fundamentar su posición, comparó la situación argentina con los procesos de crecimiento de China, Corea del Sur, Singapur y Taiwán, países que atravesaron etapas de transformación productiva antes de alcanzar mayores niveles de expansión.
Durante su exposición, Sturzenegger presentó un estudio de los economistas Francisco Buera y Yongseok Shin, quienes analizaron las dificultades que enfrentan las economías cuando intentan trasladar recursos desde actividades menos productivas hacia sectores con mayor potencial.
El ministro señaló que uno de los principales obstáculos es el acceso al financiamiento. Las empresas que buscan expandirse necesitan capital y garantías para obtener créditos, pero muchas todavía no cuentan con el respaldo patrimonial suficiente.
Esta situación provoca que las inversiones avancen gradualmente, mientras los nuevos sectores productivos acumulan recursos para financiar proyectos de mayor escala.
El funcionario resumió este proceso con una explicación sobre la reorganización de la economía: “Las subsidiadas previamente se achican, las productivas tardan, la productividad de la inversión sube lento”.
En ese contexto, identificó a la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento como actividades estratégicas para impulsar una nueva etapa de crecimiento basada en la producción y las exportaciones.
Sturzenegger también presentó indicadores que, según el Gobierno, reflejan los resultados de las reformas implementadas. Entre ellos mencionó una reducción de la inflación anual desde niveles cercanos al 200% hasta el 30%, una disminución de la pobreza del 53% al 33% y un crecimiento acumulado del producto bruto interno del 6% durante la gestión.

Además, destacó un incremento del 46% en el volumen exportado, al que consideró una señal del cambio en la estructura económica argentina.
Uno de los principales ejes de su exposición fue el potencial del sector energético. El ministro sostuvo que las modificaciones regulatorias introducidas mediante la Ley Bases permitieron ampliar las posibilidades de producción y comercialización de hidrocarburos.
De acuerdo con las proyecciones oficiales mencionadas por el funcionario, Argentina podría alcanzar exportaciones energéticas por US$ 50.000 millones anuales en los próximos años, impulsadas por nuevas inversiones y una mayor capacidad productiva.
La estimación representa un cambio significativo respecto del escenario de 2023, cuando el país registraba un déficit energético cercano a US$ 10.000 millones, según las cifras expuestas por Sturzenegger.
La minería constituye otro de los sectores sobre los que el Gobierno deposita expectativas de expansión. El ministro destacó las oportunidades asociadas con los recursos minerales argentinos y comparó su potencial con el desarrollo alcanzado por Chile.
En ese sentido, señaló que el objetivo oficial es elevar las exportaciones mineras hasta US$ 45.000 millones en un plazo de diez años, frente a los aproximadamente US$ 3.000 millones registrados al inicio de la administración de Milei.
Estas proyecciones dependen de la concreción de inversiones, el desarrollo de infraestructura y la capacidad de las empresas para ampliar sus operaciones.
Durante el mismo encuentro, el viceministro de Economía, José Luis Daza, también reconoció que la recuperación económica resultó más moderada de lo previsto.
El funcionario explicó que durante la primera parte del año se observaron mejoras en el crédito, las tasas de interés y las expectativas empresariales, aunque posteriormente se registraron dificultades financieras que afectaron la actividad.
Daza señaló que la tasa de inversión se mantiene alrededor del 15% del producto bruto interno y vinculó esta situación con la incertidumbre que enfrentan las empresas al evaluar proyectos de largo plazo.
Según su análisis, la trayectoria económica argentina y los cambios frecuentes en las condiciones de mercado llevan a los inversores a exigir mayores garantías antes de comprometer capital.
Pese a estas dificultades, ambos funcionarios ratificaron la continuidad del programa económico y destacaron la importancia de generar condiciones que favorezcan la inversión privada.
La estrategia oficial apunta a consolidar un modelo productivo con mayor participación de las exportaciones, especialmente en actividades vinculadas con los recursos naturales y los servicios basados en el conocimiento.
En ese escenario, el desafío será transformar las reformas regulatorias en inversiones concretas, mayor producción y crecimiento sostenido, mientras las empresas evalúan las condiciones financieras y las perspectivas de estabilidad económica.