Las enfermedades del girasol podrían cambiar su nivel de incidencia en el centro, sur y sudeste de Córdoba durante la campaña 2026/27 si se concretan las perspectivas de mayores precipitaciones y humedad asociadas con un escenario Niño. El fitopatólogo Enrique Alberione, de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Marcos Juárez, ubicó a Sclerotinia en el nivel de riesgo más alto y señaló a Phomopsis y Septoria entre las patologías que podrían ganar protagonismo, según publicó TodoAgro el 19 de octubre de 2026.
La evaluación se basa en los primeros relevamientos sanitarios de la red de ensayos de híbridos del INTA Marcos Juárez, con observaciones realizadas en Inriville y Noetinger durante el ciclo 2025/26.
Los resultados mostraron una elevada prevalencia de Alternaria y roya negra, además de una presencia extendida de escudo negro. Sin embargo, la severidad de las enfermedades fue generalmente baja en los ambientes evaluados.
El análisis distingue entre las patologías observadas en los ensayos y los riesgos previstos para la campaña siguiente. Las mayores precipitaciones podrían favorecer enfermedades que tuvieron escasa expresión o que no fueron detectadas en los relevamientos anteriores.
La ampliación de la superficie sembrada impulsó la necesidad de contar con más información sobre la respuesta sanitaria de los híbridos comerciales en diferentes ambientes de Córdoba.
Durante la campaña 2024/25 se implantaron alrededor de 115.000 hectáreas de girasol en la provincia, un 17% más que en el ciclo anterior. La producción alcanzó unas 272.000 toneladas.
En 2025/26, la superficie sembrada llegó a aproximadamente 240.000 hectáreas, más del doble que en la campaña previa.
Ante esa expansión, el INTA Marcos Juárez estableció una red de ensayos en distintos ambientes durante 2024/25. En el ciclo siguiente incorporó evaluaciones sanitarias para estudiar el comportamiento de los materiales comerciales frente a distintas enfermedades.
El trabajo estuvo encabezado por Alberione junto con profesionales de la EEA INTA Marcos Juárez y de las agencias de extensión rural de Noetinger, Arias y Corral de Bustos.
Los ensayos sanitarios se realizaron en Inriville y Noetinger e incluyeron enfermedades foliares, de tallo o vasculares y de capítulo.
El relevamiento contempló las siguientes patologías:
Alternaria: mancha foliar que puede afectar el desarrollo del cultivo.
Roya negra: enfermedad causada por Puccinia helianthi.
Albugo: conocida como falsa roya blanca.
Escudo negro: asociado con Phoma macdonaldii.
Phomopsis: vinculada con el cancro del tallo.
Mildiu: enfermedad causada por Plasmopara halstedii.
Verticilosis: asociada con Verticillium dahliae.
El mildiu y la verticilosis no fueron detectados en los ambientes evaluados durante el ciclo analizado.
En Inriville, Alternaria apareció en el 100% de los híbridos, con incidencias de entre 10% y 95%. A pesar de esa presencia extendida, la severidad no superó el 10%.
La roya negra también se registró en todos los híbridos del ensayo, con incidencias de entre 80% y 100%, pero con severidades inferiores al 10%.
En Noetinger, Alternaria estuvo presente en todos los materiales evaluados, aunque la severidad fue generalmente inferior al 5%. La roya negra mostró una expresión menor que en Inriville y no se detectó en los híbridos BRV H280 CP ni BASF 211CL.
Estos resultados muestran que la presencia de una enfermedad no equivale necesariamente a un daño elevado. La incidencia indica qué proporción de plantas o materiales presenta la patología, mientras que la severidad permite dimensionar la magnitud del daño observado.
Alberione advirtió sobre los efectos que las patologías pueden producir en distintos órganos de la planta.
Sobre el cancro del tallo, explicó: “En el caso de cancro del tallo del girasol, la enfermedad provoca fragilidad y quiebre de los tallos. Ese es uno de los principales daños que le ocasiona al cultivo”.
La enfermedad también puede afectar las hojas y provocar podredumbres en los capítulos.
El escudo negro presenta síntomas diferentes. El especialista señaló: “A nivel de hojas provoca necrosis y clorosis y, en el tallo un síntoma que se relaciona con su nombre. Se trata de una mancha necrótica en la inserción de los pecíolos, que provoca senescencia y defoliación”.
El fitopatólogo también citó antecedentes de bibliografía internacional para dimensionar el impacto potencial de algunas enfermedades en condiciones severas:
|
Enfermedad |
Pérdidas de rendimiento citadas |
|---|---|
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Roya negra |
Más del 80% |
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Alternaria |
Hasta el 70% |
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Mancha negra del tallo por Phoma |
Hasta el 50% |
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Cancro del tallo |
Alrededor del 40% o más |
Estos porcentajes corresponden a antecedentes de otros ambientes y no a pérdidas registradas en los ensayos de Córdoba. En Inriville y Noetinger, la severidad de las enfermedades fue generalmente baja.
El escenario climático previsto modifica la evaluación de riesgos para la campaña 2026/27. De acuerdo con Alberione, una mayor disponibilidad de humedad durante buena parte del ciclo podría favorecer la aparición o el desarrollo de determinadas patologías.
El especialista estableció los siguientes niveles de riesgo para el centro, sur y sudeste de Córdoba:
Sclerotinia: riesgo muy alto.
Phomopsis o cancro del tallo: riesgo alto.
Septoria: riesgo alto.
Mildiu y roya negra: riesgo medio a alto.
Alternaria y Phoma: riesgo medio.
Virus del mosaico o enanismo: riesgo bajo.
Albugo: riesgo bajo a medio.
Sclerotinia requiere condiciones de elevada humedad del suelo y del ambiente. Phomopsis y Septoria también podrían incrementar su incidencia bajo un escenario más húmedo.
El mildiu encontraría condiciones favorables en sectores con alta humedad del suelo o anegamiento. En cambio, la podredumbre carbonosa tendría un riesgo menor, porque suele encontrar condiciones propicias bajo estrés hídrico.
Alberione resumió el posible cambio sanitario con la siguiente advertencia: “Con una condición de mucha más humedad, algunas patologías podrían alcanzar mayor presencia que en el ciclo anterior”.
La previsión no implica que esas enfermedades necesariamente vayan a producir daños importantes. Su evolución dependerá de las condiciones meteorológicas efectivas, el momento del ciclo, la disponibilidad de inóculo y la respuesta de cada híbrido.
La red del INTA también permitió comparar el comportamiento sanitario de los materiales evaluados en ambos sitios.
Los híbridos BASF 2277, ADV 5407 CL, BRV H280 CP, BASF 211CL, BRV 4225 CP y NS 1113CL se destacaron por su respuesta sanitaria general frente al conjunto de enfermedades analizadas.
Entre los resultados particulares de Inriville, los materiales NS 1117CL, NS 1227CLHO, NUSOL 4175CL, NS 1113CL y ADV 5420CLP registraron menores niveles de infección por Alternaria.
Para roya negra, ADV 5310, ADV 5407 CL y ACA 220 CLDM presentaron menores niveles de incidencia y severidad en ese ensayo.
El INTA advierte que estos resultados corresponden a un ciclo productivo y dos ambientes. Por lo tanto, no constituyen un ranking definitivo de híbridos ni garantizan una respuesta idéntica bajo otras condiciones.
El trabajo técnico apunta a construir información que permita avanzar hacia estrategias de manejo integrado de enfermedades del girasol.
La elección del híbrido es uno de los criterios centrales, porque los ensayos mostraron diferencias en el comportamiento sanitario entre materiales comerciales.
También resulta importante observar las condiciones ambientales. Muchas de las enfermedades evaluadas encuentran condiciones favorables con humedad relativa elevada y temperaturas moderadas a frescas, aunque Alternaria puede desarrollarse mejor con temperaturas más cálidas.
El momento del ciclo modifica el riesgo: varias infecciones relevantes pueden adquirir importancia desde las etapas vegetativas avanzadas hasta la floración y el llenado de granos. Phoma, en cambio, puede manifestarse con mayor presencia hacia el final del ciclo.
La fuente de inóculo también influye. Algunas enfermedades sobreviven en los residuos del cultivo y otras pueden transmitirse mediante semillas.
En ese contexto, la vigilancia sanitaria y el seguimiento de los lotes permiten detectar cambios en la expresión de las patologías. La continuidad de los ensayos en diferentes ciclos y ambientes será necesaria para determinar si las respuestas observadas se mantienen bajo nuevas condiciones climáticas.