La eficiencia y rentabilidad lechera fueron los ejes del Simposio Lechero realizado en Expo Brandsen y organizado por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP). El encuentro reunió a productores, representantes industriales y funcionarios en Brandsen, provincia de Buenos Aires, y fue reseñado por TodoLechería el 15 de octubre de 2026. El debate se concentró en tecnología, calidad de la leche, financiamiento y oportunidades del mercado internacional.
Sebastián Alconada, director nacional de Lechería, presentó estadísticas oficiales y compartió conclusiones de un viaje de prospección por Norteamérica. Según la crónica, planteó que la competitividad no depende solo del volumen producido: también inciden la logística de recolección, las distancias, el transporte y la cantidad de sólidos útiles trasladados.
Alconada mencionó medidas para facilitar el acceso a equipamiento, entre ellas la eliminación de aranceles para importar equipos de ordeñe, sistemas de robótica, automatización y maquinaria usada. La incorporación tecnológica aparece como una herramienta para renovar instalaciones y mejorar la eficiencia de los establecimientos.
La logística también fue señalada como una variable central, en particular por su relación con la distancia que recorre la leche y con el transporte de sólidos útiles. Una cadena más competitiva necesita coordinar los costos y las inversiones del tambo con las exigencias de la industria.
Juan Manuel Rodríguez, director de Vacalín, describió las dificultades de sostener el negocio industrial cuando los precios y los costos fluctúan y los márgenes se reducen. La crónica destacó su planteo sobre la necesidad de fortalecer el diálogo entre la producción primaria y la industria para abordar de manera conjunta los problemas de rentabilidad.
El encuentro también mostró alternativas de diferenciación. Rosario López Seco, titular del tambo orgánico El Abascay, relató la reconversión de un establecimiento de pequeña y mediana escala hacia la producción orgánica, la elaboración propia de quesos y la comercialización directa. El modelo permite agregar valor en origen, aunque exige cumplir procesos de certificación y adaptar el manejo productivo.
Hernán Finnegan, productor lechero de General Belgrano, puso el foco en la eficiencia de los recursos, la crianza y la recría, además de la adopción de tecnología para aumentar los sólidos útiles de la leche. Su experiencia fue presentada como un ejemplo de mejora continua y planificación de largo plazo.
Durante el simposio se analizaron perspectivas del mercado internacional hacia 2035. Las proyecciones citadas en la jornada prevén un crecimiento promedio anual de la demanda mundial de leche del 2,5 %. Sudamérica, con Argentina y Brasil, fue señalada como una región con potencial para responder a esa demanda.
En contraste, la Unión Europea y Oceanía enfrentan limitaciones vinculadas con regulaciones ambientales y disponibilidad de espacio para expandir sus sistemas productivos. Para aprovechar la oportunidad, la lechería argentina deberá resolver desafíos de modernización, automatización y conectividad, además de ampliar el acceso al financiamiento.
Los participantes plantearon la necesidad de contar con líneas de crédito accesibles, tasas viables y capital de trabajo suficiente para sostener inversiones. Los costos de energía, combustibles y fletes también presionan sobre los márgenes cuando aumentan más rápido que los precios que recibe la cadena.
La composición de la leche fue otro tema central. Los porcentajes de grasa y proteína inciden en el rendimiento de la transformación industrial, en particular en la elaboración de quesos. Aumentar los sólidos útiles permite obtener más producto final a partir de la materia prima y aprovechar mejor los costos de transporte y procesamiento.
También se analizaron tendencias de consumo asociadas con las etiquetas limpias, que priorizan formulaciones simples y menos aditivos. La proteína láctea gana relevancia en alimentos funcionales y deportivos y en productos vinculados con necesidades nutricionales de una población que envejece.
La calidad requiere además atender la sanidad y el bienestar animal. La prevención de mastitis y la mejora de la infraestructura, con sombras, ventiladores y salas de espera confortables, pueden contribuir a reducir pérdidas y preservar la calidad de la leche.
El simposio dejó planteada una agenda que conecta el manejo diario del tambo con la competitividad de toda la cadena. La tecnología, la calidad, el financiamiento y la coordinación entre productores e industria aparecen como condiciones para convertir el crecimiento potencial de la demanda en oportunidades sostenibles.