El cuidado del suelo debe traducirse en prácticas sostenidas dentro de los establecimientos agropecuarios, planteó el especialista en suelos y nutrición de cultivos Fernando García en una entrevista con Bichos de Campo publicada el 24 de octubre de 2026. Tras 45 campañas de trabajo, el agrónomo cuestionó la distancia entre los debates sobre sustentabilidad y su aplicación efectiva en los lotes.
García reconoció avances en el intercambio técnico, aunque advirtió que parte del progreso queda concentrado en jornadas y congresos. “Muchas veces el progreso es en este ámbito. Me estoy refiriendo a jornadas, congresos, y a mí me gustaría ver un poco más de progreso una vez que cruzamos la puerta de salida”, dijo.
El trabajo agronómico debe combinar la experiencia práctica del productor con la evidencia científica. No se trata de reemplazar el conocimiento de quienes trabajan la tierra, sino de complementarlo con investigación y asesoramiento. “Producir alimentos es muy noble. Cómo producirlos puede ser muy malo o muy bueno”, planteó.
El suelo ocupa un lugar central por su función productiva y ambiental. García recordó su papel en la regulación ambiental y el almacenamiento de carbono, además de advertir sobre la erosión, la desertificación y la pérdida de materia orgánica. Señaló que el suelo perdido por erosión no se recupera dentro del horizonte temporal habitual de una campaña agrícola.
“Cuidar el suelo es conservar el capital”, afirmó. Desde su especialidad, reconoció que los debates sobre fertilidad pueden concentrarse en los balances de nutrientes y dejar en segundo plano otros procesos que afectan la conservación del recurso.
Consultado sobre el cortoplacismo, respondió: “Siempre, siempre”. Su recomendación es “prender los faros largos” y evaluar qué recursos —suelo, agua y diversidad genética— quedarán para las próximas generaciones.
También expresó preocupación por la capacidad de las instituciones que producen conocimiento. “No veo bien que los estemos reduciendo. Realmente me parece que es pegarnos un tiro en los pies”, afirmó en referencia al INTA y al Conicet.