El cierre de la planta de Bunge en Campana fue anunciado el 27 de octubre de 2026, con el cese de actividades del establecimiento y la previsión de despedir a más de 130 operarios. El Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos de Zárate-Campana estima que el impacto total podría alcanzar unos 250 puestos al sumar empleos indirectos, según publicó Bichos de Campo.
La instalación, ubicada sobre la ruta 9 a la altura del kilómetro 79, fabricaba fertilizantes líquidos, principalmente tiosulfato de amonio y tiosulfato de potasio. También procesaba amoníaco, una materia prima utilizada para producir urea, cuya elaboración en esa planta había cesado años atrás.
La decisión fue comunicada a los trabajadores y a la conducción sindical, según el reporte periodístico. La empresa dispuso que el turno noche no ingresara a la planta y cerró los portones del establecimiento. Al momento de la publicación, el gremio esperaba una respuesta de las autoridades laborales y anticipaba que se iniciarían gestiones formales ante el Ministerio de Trabajo.
Oscar Casco, secretario general del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos de Zárate-Campana, describió la sorpresa de los empleados ante la medida. “Ellos no le avisaron a nadie. El que entró a trabajar hoy no sabía que a la tarde lo iban a despedir. Nosotros tampoco. Nadie sabía nada”, afirmó en diálogo con Impacto Local, según reprodujo Bichos de Campo.
Casco también indicó que el anuncio llegó después de un acuerdo paritario y de trabajos de mantenimiento en la fábrica. “Esto nadie lo hubiese esperado de Bunge”, expresó.
La multinacional no había comunicado oficialmente las razones de la decisión al momento de la publicación de la fuente. El sindicato atribuyó el cierre al ingreso de fertilizantes importados y a las dificultades para competir con los costos de producción local.
“No conviene producir, conviene traerlo de afuera”, afirmó Casco al referirse a la situación del sector. Esa interpretación corresponde a la posición sindical y no a una explicación confirmada por Bunge.
La planta de Campana se suma a una secuencia de cierres industriales mencionados por la fuente. En mayo se había producido el cese de actividades de la planta de Cabot, dedicada a elaborar negro de humo. Bichos de Campo indicó que, desde 2023, se trata del cuarto cierre de una planta química en la zona, después de los casos de Archroma, Clariant y Barcan.
El sindicato calcula que más de 130 puestos directos quedarían afectados y que el impacto podría extenderse a alrededor de 250 personas si se incluyen los empleos indirectos. La fuente aclaró que, al momento de la publicación, el gremio esperaba el envío de los telegramas de despido y buscaba la intervención de las autoridades laborales.
La situación combina el cierre de una unidad productiva, la incertidumbre de sus trabajadores y un desacuerdo sobre las causas económicas de la medida. Para completar el cuadro informativo, queda pendiente una posición oficial de Bunge que permita conocer sus fundamentos y el cronograma formal de las desvinculaciones.