Pampa Energía, la compañía presidida por Marcelo Mindlin, concretó en octubre de 2026 una serie de contratos para comprar gas natural de la cuenca Neuquina con entregas entre mayo de 2028 y abril de 2035, mediante tres concursos realizados a través del Mercado Electrónico de Gas (Megsa). Las operaciones establecieron un precio de referencia cercano a US$2,25 por millón de BTU, aproximadamente un 30% inferior al valor promedio del Plan Gas, y representan un avance en la contratación privada de largo plazo para el mercado energético argentino.
La iniciativa busca garantizar el abastecimiento de proyectos estratégicos de la empresa y anticipa las condiciones comerciales que podrían desarrollarse con la transición hacia un mercado de gas más desregulado.
Los contratos adjudicados permitirán recibir hasta 5 millones de metros cúbicos diarios durante los períodos de mayor superposición, aunque inicialmente la compañía había previsto contratar un volumen máximo de 6 millones.
Uno de los principales destinos del suministro será Fértil SA, el proyecto con el que Pampa Energía busca ingresar a la producción de urea, un fertilizante fundamental para la actividad agropecuaria.
La empresa también utilizará parte del gas para cumplir sus compromisos con Southern Energy (SESA), el consorcio dedicado al desarrollo de exportaciones argentinas de gas natural licuado (GNL), en el que participa con el 20%.
La contratación se organizó mediante tres concursos con períodos de entrega escalonados. El primero contempla un millón de metros cúbicos diarios entre mayo de 2028 y abril de 2033.
El segundo comprende 2 millones de metros cúbicos diarios desde mayo de 2029 hasta abril de 2034, mientras que el tercero establece otros 2 millones diarios entre mayo de 2030 y abril de 2035.

Esta estructura permite asegurar suministros durante varios años y acompañar el crecimiento de las actividades industriales y energéticas de la compañía.
Uno de los datos más relevantes de la operación es el precio adjudicado, ubicado alrededor de US$2,25 por millón de BTU en el punto de ingreso al sistema de transporte (PIST).
El valor se encuentra por debajo del precio promedio de referencia del Plan Gas, estimado en aproximadamente US$3,50 por millón de BTU.
La diferencia representa una reducción cercana al 30% y ofrece una primera señal sobre los precios que podrían surgir de las negociaciones entre empresas privadas una vez que finalicen los contratos del actual programa, previstos para fines de 2028.
Sin embargo, los valores obtenidos corresponden a operaciones específicas y no determinan necesariamente el precio futuro de todo el mercado.
El crecimiento de Vaca Muerta aparece como uno de los factores que podrían favorecer una mayor disponibilidad de gas natural en Argentina.
En particular, el incremento de la producción petrolera genera mayores volúmenes de gas asociado, un recurso que se obtiene junto con la extracción de crudo y que puede comercializarse para abastecer distintas actividades.
Durante julio, la producción de gas asociado alcanzó aproximadamente 32 millones de metros cúbicos diarios, mientras que algunas estimaciones privadas proyectan que podría ubicarse entre 60 y 70 millones hacia fines de la década.
Este crecimiento estaría vinculado con la expansión de la actividad petrolera y el desarrollo de infraestructura como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y las ampliaciones del sistema de Oldelval.
La mayor oferta de gas asociado podría mejorar la competitividad del mercado, aunque su impacto dependerá de la evolución de la demanda y de la capacidad de transporte disponible.
En paralelo, el desarrollo de las exportaciones de gas natural licuado representa una oportunidad para ampliar los mercados internacionales de la producción argentina.
Southern Energy proyecta iniciar operaciones con su primer buque de licuefacción en 2027 e incorporar una segunda unidad hacia fines de 2028.
En conjunto, ambos buques requerirían alrededor de 28 millones de metros cúbicos diarios de gas, una demanda significativa que deberá acompañarse con nuevas inversiones en producción e infraestructura.
El avance de estos proyectos podría impulsar la actividad de las empresas productoras y fortalecer la participación argentina en el comercio internacional de energía.
Para Pampa Energía, los acuerdos también representan una herramienta de planificación a largo plazo, ya que permiten anticipar costos de abastecimiento y organizar el desarrollo de sus negocios industriales.
La operación constituye así una primera referencia de precios para la nueva etapa del mercado argentino de gas, en un contexto de expansión de Vaca Muerta, crecimiento de la oferta y nuevas oportunidades vinculadas con la producción de fertilizantes y la exportación de GNL.