El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Gobierno argentino alcanzaron un acuerdo a nivel técnico para completar la tercera revisión del programa económico por US$20.000 millones, lo que abre la posibilidad de recibir un nuevo desembolso de aproximadamente US$900 millones. El entendimiento se concretó tras una misión técnica en Buenos Aires y varias semanas de negociaciones, aunque todavía requiere la aprobación del directorio ejecutivo del organismo para habilitar la transferencia de fondos.
Según informó La Nación, en una nota del periodista Guillermo Idiart, el nuevo giro podría concretarse a comienzos de diciembre, una vez completado el procedimiento formal de aprobación.
El acuerdo forma parte del programa de 48 meses respaldado por el Servicio Ampliado del FMI, establecido entre la Argentina y el organismo internacional.
En su comunicado, el Fondo destacó la evolución de las políticas macroeconómicas, la acumulación de reservas y los avances vinculados con las reformas económicas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
El organismo consideró que las medidas fiscales y monetarias contribuyeron a sostener el proceso de desinflación y fortalecer la posición externa del país.

Uno de los principales datos resaltados fue que las reservas internacionales netas superaron en aproximadamente US$4.000 millones la meta establecida para finales de junio.
Además, el FMI señaló que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró cerca de US$16.000 millones en lo que va del año, mientras que la Tesorería captó más de US$5.000 millones en divisas mediante operaciones en los mercados locales.
Estos resultados fueron considerados relevantes para evaluar la capacidad de la Argentina de cumplir sus compromisos externos y sostener la estabilidad financiera.
El organismo también destacó distintas operaciones destinadas a mejorar el perfil de financiamiento.
Entre ellas mencionó que el BCRA refinanció US$6.000 millones en operaciones REPO, de los cuales US$5.000 millones vencen en 2028.
Asimismo, indicó que el Gobierno movilizó US$3.200 millones en financiamiento bancario internacional con garantías, con gestiones avanzadas para obtener otros US$1.000 millones adicionales.
En materia fiscal, el FMI reafirmó que el equilibrio de las cuentas públicas seguirá siendo uno de los pilares centrales del programa económico.
El objetivo acordado contempla alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2026, con un esfuerzo fiscal similar durante 2027.
La continuidad de esta política también aparece reflejada en el proyecto de Presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo ante el Congreso.
Sin embargo, la revisión incluyó el análisis de algunos resultados que quedaron por debajo de los compromisos establecidos.
Durante el primer semestre, Argentina registró un superávit primario de $6,29 billones, frente a una meta de $6,86 billones prevista en el programa.

A pesar de esa diferencia, las negociaciones permitieron alcanzar un entendimiento técnico que deberá ser evaluado por el directorio del organismo.
El acuerdo también contempla la continuidad de reformas estructurales relacionadas con el comercio, el mercado laboral, las inversiones y el sistema financiero.
En este contexto, el FMI destacó el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como una herramienta para promover proyectos productivos de gran escala.
Según las cifras mencionadas por el organismo, las inversiones aprobadas bajo el RIGI superan los US$76.000 millones, con perspectivas de contribuir al crecimiento económico y la generación de puestos de trabajo a medida que se ejecuten los proyectos.
El Fondo también señaló la importancia de profundizar el mercado de capitales argentino y ampliar el acceso al financiamiento de largo plazo.
Entre las prioridades acordadas figuran facilitar inversiones estratégicas, avanzar con concesiones de infraestructura y mejorar las condiciones para una eventual recuperación del acceso a los mercados internacionales de deuda.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había mantenido una reunión con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, durante los encuentros anuales del organismo y del Banco Mundial realizados en Bangkok.
En esa oportunidad, ambas partes habían confirmado la continuidad de las negociaciones para completar la tercera revisión del programa.
El entendimiento se produce en un escenario en el que la economía argentina enfrenta desafíos relacionados con la evolución de la actividad y el crecimiento.
Los últimos indicadores mostraron que la actividad económica avanzó apenas 0,1% en agosto, en términos desestacionalizados, después de la caída registrada durante julio.
En paralelo, el FMI redujo su proyección de crecimiento del PBI argentino para 2026, desde el 3,5% al 2,1%, en su informe de perspectivas económicas mundiales.
El organismo también revisó al alza su previsión de desempleo, aunque anticipó una posible recuperación del crecimiento hacia el último trimestre, con mejores perspectivas para 2027 y 2028.
En los mercados financieros, el riesgo país retrocedió 12 puntos básicos y se ubicó en 753 unidades, aunque permanece en niveles elevados.
La aprobación técnica de la tercera revisión representa un nuevo avance en la relación financiera entre la Argentina y el FMI.
El próximo paso será la decisión del directorio ejecutivo, que determinará si se habilita el desembolso de aproximadamente US$900 millones previsto dentro del programa vigente.