Pollo Qué Rico proyecta invertir entre 4 y 5 millones de euros en una planta de procesamiento de subproductos para aprovechar mejor cada parte del pollo y ampliar sus oportunidades comerciales. La empresa familiar, que opera en Carmen de Areco, provincia de Buenos Aires, faena unos 80.000 animales por día. Según publicó Bichos de Campo el 28 de octubre de 2026, la iniciativa demandaría alrededor de un año y medio.
La compañía está entre las 15 principales empresas del sector avícola argentino. Sus representantes, Guillermo Macchi y Juan Macchi, primos y miembros de la tercera generación familiar, explicaron en la feria SIAL de París que el proyecto busca transformar vísceras, plumas, sangre, piel y otros materiales que actualmente se venden a terceros para su tratamiento.
La nueva instalación sería una planta de rendering, un proceso industrial que permite convertir subproductos de origen animal en harinas, aceites y otros insumos. Entre los destinos posibles, la empresa mencionó la industria de alimentos para mascotas y nuevas oportunidades de exportación. La inversión continúa en etapa de proyecto: la fuente no informa que la construcción haya comenzado ni que exista una fecha confirmada de puesta en marcha.
El plan se apoya en el crecimiento de la operación industrial. Pollo Qué Rico inauguró su propio frigorífico en 2015, luego de faenar en instalaciones de terceros. Desde esa apertura, la capacidad pasó de algo más de 50.000 aves a unos 80.000 pollos diarios, un aumento cercano al 50% en una década.
La empresa también modificó su oferta comercial. Antes predominaba la venta de aves enteras; ahora, alrededor del 35% de la producción se comercializa trozada. La incorporación de líneas automáticas de corte amplió la variedad de productos y permitió atender distintos destinos y formatos de venta.
Cerca del 90% de la producción de Pollo Qué Rico se destina al mercado interno. La firma exporta a distintos mercados, entre ellos China y la Unión Europea, y envía al exterior principalmente cortes y subproductos con menor demanda local, como las garras.
Los directivos señalaron que competir con Brasil resulta difícil por las diferencias de escala productiva y las condiciones de financiamiento. También identificaron a China como un competidor relevante por su capacidad de producción y estructura de costos. En ese contexto, Macchi y Macchi plantearon que el acceso a crédito para incorporar tecnología condiciona la posibilidad de reducir costos y mejorar la competitividad.
“Cuando nosotros salimos al mundo a competir contra Brasil, quedamos afuera en casi todo”, afirmaron los representantes de la empresa. También advirtieron: “Hoy querés innovar y, si no es con fondos propios, no lo podés hacer”. Las declaraciones reflejan la evaluación de la compañía sobre las condiciones de competencia y financiamiento.
La inversión industrial no es el único desafío. Solo el 10% de la producción de la empresa se realiza en granjas propias; el resto proviene de productores integrados. Según sus directivos, parte de esas instalaciones necesita actualización tecnológica. “Hay granjas que tienen 40 años”, señalaron.
Los empresarios indicaron que una instalación moderna puede registrar diferencias de productividad del 20% durante la primera semana de crianza, además de mejorar la conversión alimenticia y reducir costos. No obstante, no se informaron cifras de inversión previstas para renovar las granjas integradas.
La estrategia de Pollo Qué Rico combina el aumento de eficiencia, la valorización de subproductos y la adaptación de la oferta a los hábitos de consumo. Sus representantes estimaron que el consumo de pollo se acerca a un techo de 50 kilos por habitante al año y consideraron que el crecimiento futuro dependerá también de productos con valor agregado, envases más convenientes y opciones preparadas o congeladas en porciones individuales.