La venta de soja hasta diciembre de 2026 podría ofrecer una ventana comercial para los productores argentinos, ante la posibilidad de que Brasil incremente su presencia exportadora a partir del ingreso de la próxima cosecha. La perspectiva fue planteada por Enrico Manzi, gerente general de Biond Agro, en una entrevista con el streaming La Posta, según publicó Agrofy News.
El análisis combina dos factores: la continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva en la presidencia de Brasil, tras el balotaje del 25 de octubre de 2026, y la depreciación del real frente al dólar. Un tipo de cambio más favorable para los exportadores brasileños puede mejorar su competitividad internacional y sumar presión sobre los precios de referencia de la soja.
“Sin mover la aguja, sin mover nada, nosotros pasamos a ser mucho más competitivos en los mercados internacionales”, sostuvo Manzi al describir el efecto cambiario sobre la posición comercial de Brasil.
De acuerdo con el ejecutivo, si Brasil obtiene una buena cosecha, podría acelerar sus ventas y competir con mayor intensidad con la oferta de Argentina y Estados Unidos. “Vamos a estar muy activos y bastante competitivos en el mercado internacional”, anticipó.
La comercialización brasileña ya había avanzado parte de las ventas de soja, mientras que China también había adelantado coberturas de sus necesidades para la cosecha. Sin embargo, el ingreso de la nueva producción brasileña al mercado, previsto a partir de enero de 2027, podría elevar la presión sobre los precios internacionales y los premios.
En ese escenario, Manzi consideró que el período hasta diciembre de 2026 puede ser una oportunidad para evaluar ventas. “Hasta diciembre, una buena ventana para aprovechar precios”, resumió. La recomendación corresponde a su lectura del mercado y no implica una garantía de que los valores disponibles sean necesariamente los mejores del ciclo.
La decisión comercial requiere revisar los márgenes disponibles, los costos de producción y las alternativas de cobertura. También inciden la evolución de las cotizaciones en Chicago, los premios de exportación y el ritmo de comercialización de los principales países productores.
El análisis de Biond Agro también diferenció el panorama del maíz. En Brasil, el crecimiento de la producción de etanol y otros biocombustibles incrementa el consumo interno del cereal. Esa demanda puede limitar el volumen disponible para exportar y abrir oportunidades para que Argentina abastezca mercados internacionales.
Manzi señaló además que las lluvias durante la precosecha afectaron la calidad del trigo brasileño y podrían aumentar la necesidad de importar cereal para mejorar la calidad de la oferta local. “Vamos a necesitar traer el trigo de Argentina para mejorar la calidad de lo que tenemos acá”, afirmó.
La depreciación del real, sin embargo, encarece las importaciones para los compradores brasileños y puede trasladar presión a los precios internos. El ejecutivo sostuvo que las relaciones comerciales entre ambos países mantienen una dinámica propia, más allá de las diferencias políticas. En ese sentido, afirmó que “los países y las ganas de Lula de mantener relaciones con el Mercosur, son mucho más fuertes, siempre fueron una de sus grandes banderas”.
La evolución del tipo de cambio brasileño, el volumen de la cosecha y el momento de ingreso de la nueva oferta serán variables centrales para el mercado regional. Para los productores argentinos, el escenario refuerza la importancia de comparar alternativas de venta y cobertura antes de definir el ritmo de comercialización.