La problemática de los perros asilvestrados en la ganadería neuquina volvió a instalarse en la agenda productiva de la provincia. Ante la preocupación de los productores por los ataques a los animales y los daños que provocan las jaurías en los establecimientos rurales, Neuquén trabaja en una categorización que permita diferenciar a los perros que desarrollan una vida autónoma en el campo de aquellos que tienen dueño y viven en localidades.
La iniciativa fue adelantada por Diego García Rambeaud, secretario de Producción de la provincia, en una entrevista con Más Producción de LM Neuquén. El funcionario explicó que se está trabajando para definir esa diferenciación y analizar cómo abordar la situación de los animales que ya viven en ambientes rurales sin una tenencia doméstica identificable.
La propuesta surge en un contexto de creciente preocupación del sector ganadero por las consecuencias de los ataques sobre bovinos, ovinos y caprinos. El problema, además, excede las pérdidas productivas: también involucra a la fauna autóctona y a la salud pública.
García Rambeaud reconoció que se trata de un tema sensible y sostuvo que la responsabilidad debe analizarse desde la conducta de las personas y la tenencia de los animales.
“No tiene la culpa el perro. En realidad, tiene la culpa el que no hace una tenencia responsable”, afirmó.
Según describió, algunos perros que viven en localidades salen a deambular por los alrededores, se agrupan en jaurías y llegan a ingresar a establecimientos rurales. En esos espacios pueden atacar al ganado y provocar heridas de gravedad.
El funcionario explicó que los animales pueden perseguir y morder a bovinos, ovinos y otros ejemplares, hasta provocar lesiones que comprometen su supervivencia. En ese sentido, consideró necesario diferenciar a esos perros de aquellos que ya desarrollan una vida prácticamente autónoma en el ambiente rural.
“Tenemos que buscar esa declaración de ese perro asilvestrado, porque es un perro que no es el mismo que está en el pueblo, y sobre el cual habría que hacer una categorización”, señaló.
Y agregó que se está trabajando para establecer esa clasificación y definir cómo abordar la problemática.
Por el momento, se trata de un proceso en elaboración y no de una regulación ya aprobada. La definición de criterios será un paso necesario para analizar posibles medidas de intervención.
El impacto de los perros asilvestrados no se limita a los daños sobre el ganado. García Rambeaud advirtió que también pueden afectar a la fauna nativa, al depredar huevos y especies autóctonas.
A esto se suma la preocupación por los riesgos para las personas y los aspectos sanitarios vinculados con la población canina sin control. El funcionario mencionó el crecimiento de esa población y el aumento de los casos de hidatidosis, una problemática que, según indicó, también fue abordada con el área de Salud provincial.
El tema ya había sido planteado por productores y representantes del sector rural en distintos ámbitos. En la 11.ª Mesa de Trabajo del Campo Neuquino, realizada en el marco de la XV Expo Bovinos 2026, los daños ocasionados por perros sueltos formaron parte de los principales puntos de preocupación.
En ese encuentro se propuso avanzar en una convocatoria a los organismos y actores involucrados para trabajar en una campaña de comunicación y concientización, con el objetivo de generar consensos y abordar el problema de manera conjunta.
Durante la entrevista, García Rambeaud también se refirió a otro de los temas que condicionan el desarrollo de la ganadería provincial: los índices de destete.
De acuerdo con los datos mencionados por el funcionario, Neuquén obtiene 52 terneros cada 100 vacas, frente a un promedio nacional de 62. Para el secretario, antes de incrementar el stock resulta necesario mejorar la eficiencia productiva de los rodeos existentes.
“Ese 52% de destete a nivel provincial es un valor bajo”, sostuvo.
Entre las herramientas que se promueven para mejorar los resultados mencionó el ajuste de carga, las capacitaciones, el programa de refugo y los incentivos ganaderos. El objetivo es mejorar el aprovechamiento de los recursos y aumentar la cantidad de terneros obtenidos por vaca.
El funcionario también hizo hincapié en la necesidad de fortalecer el manejo agronómico de los establecimientos, especialmente en lo referido a la planificación del pastoreo y la conservación de los pastizales naturales.
La mayor disponibilidad de agua registrada durante la primavera generó mejores perspectivas en algunos campos, pero García Rambeaud pidió cautela antes de aumentar la carga animal. La respuesta favorable de la vegetación no implica necesariamente que los establecimientos puedan sostener más animales en el largo plazo.
“Hay que tener presente que nosotros primero somos productores de forraje, de pastizal, antes de ser productores de hacienda”, expresó.
En esa línea, planteó que la incorporación de criterios técnicos para manejar los recursos forrajeros puede mejorar los resultados productivos y contribuir a una utilización más eficiente de los campos.
La categorización de los perros asilvestrados y el manejo responsable de los animales domésticos aparecen así como parte de una agenda más amplia de preocupaciones del sector rural neuquino, que busca respuestas para proteger el ganado, la fauna y la sustentabilidad de los establecimientos.