El potencial de la canola para diversificar la agricultura del NOA

Se estiman entre 20.000 y 25.000 hectáreas implantadas en Salta y Tucumán durante 2026. El cultivo combina renta invernal y beneficios para las rotaciones

El potencial de la canola para diversificar la agricultura del NOA
martes 03 de noviembre de 2026 - 09:30

El cultivo de canola en el NOA comienza a ganar participación en los planteos agrícolas de invierno. En Salta y Tucumán, la superficie implantada durante la campaña 2026 se estima entre 20.000 y 25.000 hectáreas, según datos de Advanta Semillas difundidos por AgroNoa el 2 de noviembre.

La expansión responde al interés por incorporar una alternativa de renta que permita aprovechar lotes durante el invierno y liberar los campos antes de la implantación de los cultivos estivales. Además de los ingresos que puede generar su cosecha, la canola aporta diversidad a las rotaciones y puede favorecer el manejo agronómico de los lotes.

Bruno Simonetti, gerente Comercial y de Ventas de Advanta Semillas en Argentina, destacó que el cultivo debe evaluarse tanto por su resultado económico directo como por su contribución al sistema productivo.

“Creemos que la canola viene a aportar una herramienta a la planificación productiva. Es un cultivo de invierno y de renta”, señaló.

Una superficie en expansión y demanda internacional

Según las estimaciones de Simonetti, la superficie nacional de canola pasó de unas 40.000 a 140.000 hectáreas. Como referencia regional, mencionó a Uruguay, donde el cultivo alcanza aproximadamente 400.000 hectáreas y ocupa un lugar destacado entre las alternativas de invierno.

Uno de los factores que impulsa su desarrollo es la demanda internacional de aceite de canola. Su utilización no se limita a la industria alimentaria: también constituye una materia prima para la elaboración de combustibles renovables, incluido el combustible de aviación.

Este mercado abre oportunidades para la producción, aunque exige atender las condiciones de calidad y entrega que requiere la industria.

Advanta trabaja en el desarrollo de híbridos a partir de su programa de mejoramiento en Australia y realiza evaluaciones en Argentina desde hace aproximadamente cinco años. Los objetivos incluyen adaptar los ciclos a las distintas regiones, mejorar la estabilidad de los rendimientos, fortalecer la sanidad y aumentar el contenido de aceite.

El aporte de la canola a las rotaciones agrícolas

La incorporación de canola puede ofrecer ventajas que van más allá del resultado de su propia cosecha. Al tratarse de una especie diferente de las gramíneas y de la soja, contribuye a diversificar las secuencias agrícolas y amplía las herramientas disponibles para el manejo de malezas.

Durante una jornada organizada por Advanta se presentaron experiencias en las que la inclusión de canola en la rotación estuvo asociada con incrementos de entre 300 y 500 kilos por hectárea en soja y de entre 500 y 1.000 kilos en trigo.

Simonetti también mencionó comparaciones en las que la soja sembrada después de canola obtuvo unos 300 kilos por hectárea más que la implantada después de centeno o trigo. Atribuyó esas diferencias al manejo del suelo, la fertilización y las condiciones en que queda el lote.

Es importante considerar que estos resultados corresponden a experiencias presentadas por la empresa y no representan aumentos garantizados para cualquier establecimiento. La respuesta depende de la secuencia de cultivos, el ambiente, el manejo y las condiciones de cada campaña.

El INTA también reconoce el aporte de la colza-canola a la diversificación de las rotaciones y al manejo de determinadas malezas y enfermedades. Entre sus recomendaciones técnicas, destaca la necesidad de planificar anticipadamente la implantación, considerando el tamaño reducido de la semilla y la distribución del rastrojo.

Fechas de siembra y aspectos técnicos del manejo

Para el NOA, Advanta propone sembrar la canola hacia fines de abril o principios de mayo y cosecharla a mediados o fines de octubre. Ese calendario permitiría incorporar posteriormente un cultivo estival en una fecha cercana a la de primera, siempre que la disponibilidad de agua lo permita.

La planificación comienza con la selección del lote. La empresa recomienda evaluar la humedad del perfil, el barbecho y los antecedentes de herbicidas antes de definir la implantación. El cultivo puede ubicarse después de soja o maíz.

La semilla pequeña requiere especial atención a la profundidad de siembra y a la distribución del rastrojo. Una implantación desuniforme puede limitar el potencial productivo desde las primeras etapas.

En cuanto a la maquinaria, Simonetti explicó que la siembra puede realizarse con una sembradora de granos finos, correctamente regulada para semillas pequeñas, mientras que la cosecha puede efectuarse con un cabezal convencional.

Uno de los puntos críticos es evitar las pérdidas durante la recolección. Cuando las silicuas maduran pueden abrirse y provocar desgrane, por lo que resulta necesario coordinar la disponibilidad de equipos y definir oportunamente el momento de cosecha.

Fertilización, tecnología y contenido de aceite

La nutrición es otro componente central del planteo. Simonetti señaló que los ensayos de Advanta muestran respuestas favorables a la fertilización de base con azufre.

“Estamos viendo que la inversión en fertilización se paga con un mayor rendimiento”, afirmó. La respuesta, sin embargo, depende de las características del suelo y de los costos de cada campaña.

La empresa también comercializa híbridos con tecnología Clearfield (CL), que permite utilizar determinados herbicidas compatibles para controlar malezas. Su utilización requiere respetar las indicaciones técnicas y las restricciones de rotación, ya que la tecnología no elimina los posibles efectos de residuos de aplicaciones anteriores.

En paralelo, el programa de mejoramiento busca elevar y estabilizar el contenido de aceite. Según las redes de ensayos citadas por Advanta, los materiales evaluados registraron valores de entre 46% y 48%. La genética también apunta a combinar rendimiento, sanidad y resistencia al vuelco.

Rentabilidad y comercialización: condiciones para crecer

Como referencia productiva, Simonetti planteó un objetivo de rendimiento de 2.000 kilos por hectárea en lotes asesorados por la empresa. Consideró que ese nivel puede permitir una actividad rentable en el NOA, aunque el margen final dependerá del precio de venta, los costos de implantación y fertilización y los resultados obtenidos en cada establecimiento.

La comercialización es una variable que debe resolverse antes de la siembra. Advanta informó que trabaja junto con Bunge para vincular el abastecimiento de semillas y el asesoramiento técnico con la demanda del grano.

Para el productor, conocer de antemano las condiciones de entrega, los requisitos de calidad y las alternativas comerciales disponibles resulta fundamental para evaluar la conveniencia de incorporar el cultivo.

La expansión de la canola en Salta y Tucumán dependerá de que los resultados productivos puedan repetirse en distintos ambientes y de que exista un mercado capaz de acompañar el crecimiento de la superficie. Su incorporación representa una alternativa para diversificar las rotaciones y aprovechar el período invernal, siempre que el manejo agronómico y la planificación comercial se adapten a las condiciones de cada lote.

 

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