egún expertos en agronegocios, la baja temporal en las retenciones de la soja y sus subproductos no provocará la “lluvia de ventas” que espera el Gobierno, ni generará la llegada de un aluvión de dólares del exterior. Solo marcará la continuidad de un goteo que responde a un patrón histórico de comercialización, donde la brecha cambiaria obliga a los productores a refugiarse en sus granos como reserva de valor. En este contexto, la rebaja debería haber sido más pronunciada e integrar la fuerte disparidad cambiaria que actualmente se expresa en sector.
Hoy en día, los productores sojeros tienen entre 16,7 y 19 millones de toneladas sin vender; es decir alrededor de ocho mil millones de dólares (US$). De acuerdo a un análisis de Néstor Roulet, de acá a diciembre –como mucho- se podrían garantizar unos US$3.500 millones. Esto se debe a que ya se vendió cerca del 62% de la producción y el resto se liquidará a medida que vayan surgiendo nuevas necesidades. En una misma línea, la Sociedad Rural Argentina (SRA), estimó que hasta febrero el sobrante puede comercializarse por US$7.200 millones.

“Una baja a tres puntos porcentuales en los derechos de exportación de 33 a 30%, es una devolución de ingresos pequeña en relación al aporte que hacen los productores. Se les devuelve menos del 10% de lo que brindan”, señaló Juan Manuel Garzón, economista de Ieral (Fundación Mediterránea).
En función de los datos presentados por el especialista, cada productor proporciona unos US$142 por tonelada en concepto de derechos de exportación. Con la baja de tres puntos, el aporte se reduciría a US$129, es decir que recibirían una devolución de apenas US$13. “El impacto sobre el precio de venta es bastante acotado”, pronunció.

Todo esto se da en el marco de un anuncio no acordado previamente con las autoridades de la Mesa de Enlace, quienes no asistieron al acto de publicación de las medidas debido a que se encontraban en el interior del país. Sin embargo, José Martins, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, participó de la reunión en representación del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA). Según trascendió, el organismo que reúne a 50 entidades del sector (sin contar la SRA), será convocado a dialogar en breve.
De acuerdo a lo expresado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, en el día de ayer, el grano de soja pasará del 33 al 30%, en tanto que los subproductos harán lo propio del 33 al 28%. Sin embargo, en enero el grano volverá a ubicarse en el orden del 33%, mientras que los subproductos quedarán en un 31%. Así, se reimplantará un diferencial en las retenciones a favor de la industria, que en palabras del presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA CEC), Gustavo Idíagoras, se trasladará directamente a la mejora en los precios para el productor.

Iván Ordoñez, economista especializado en agronegocios, plantea que el desincentivo a vender no se produce por el nivel de retenciones, sino por una serie de variables que incluye –entre otros aspectos- la brecha cambiaria, la expectativa de devaluación y el acceso libre al mercado de cambios.
“El productor mira el contexto antes de desprenderse de sus granos. El problema es que no cobra en dólares, así que cuando vende recibe pesos y afronta el desafío de mantener el valor de su capital de trabajo para asegurar la próxima inversión. Cuando tiene que realizarla en cinco meses, todo se torna mucho más complejo aún. Ahora bien, la pregunta no es por qué el productor no vende, sino qué hace con los pesos una vez que se desprende de sus bienes. La brecha y la incapacidad de transformarlos de manera sencilla en dólares para mantener su capital de trabajo, son las principales razones por las cuales no vende”, señaló.

El director del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, (FAUBA), Sebastián Senesi, sostuvo que el mayor problema actual es la falta de dólares. En sintonía, manifestó que si bien las medidas apenas representan un primer paso, no son suficientes para un Gobierno que impulsó el impuesto a las exportaciones como parte de su principal política de recaudación.
“Sería importante generar una mesa de trabajo en el marco del Consejo Agroindustrial para desarrollar políticas de reactivación. Esto claramente señala que los porcentajes de retención actuales son altos y es un buen indicio para trabajar en la revisión total en los derechos de exportación. Hoy lo importante es que el Gobierno reconoce que hay que bajar las retenciones. Lo hace por poco tiempo, sí; pero acepta que hay que disminuirlas. Es un paso para avanzar en un programa de reducción a largo plazo”, subrayó.
No obstante, al ser consultado sobre cuántos dólares podrían ingresar al país con las medidas, se mostró cauto al revelar que “se irá viendo día a día en base a las ventas de los productores”.

Por último, el consultor Horacio Busanello, explicó que la reducción temporaria en las retenciones para el complejo sojero es “meramente coyuntural”, debido a que se produce en un momento del semestre donde el grueso de las exportaciones ya pasó. “Hay que ver como se traduce la disminución en los precios del mercado local y cuánto interés despierta en el productor en una instancia donde no necesita vender porque ya pagó sus deudas y se posicionó en insumos. Pasar de un silobolsa atado a la cotización de la soja en dólares a pesos es toda una decisión”, advirtió.
