e recomienda extremar las medidas de precaución para evitar el inicio y propagación de focos ígneos, especialmente en las regiones pampeana y patagónica. De noviembre a marzo es la temporada de mayor riesgo en esas zonas.
Las condiciones meteorológicas del verano, como las altas temperaturas y la baja humedad, aumentan el riesgo de que se registre un incendio forestal o rural. En esta época del año, los pastizales y los bosques pierden su humedad y se transforman en depósitos de combustible que quedan expuestos a la actividad humana, principal causa de generación de focos ya sea por descuidos o negligencias.
Es por esto que se aconseja en zonas rurales liberar de vegetación alambrados, realizar cortafuegos, picadas; alejar materiales inflamables del calor; mantener los accesos y caminos despejados y conservar tanques australianos llenos de agua.
En cuanto al comportamiento en bosques y parques nacionales, es de suma importancia no encender fuego debajo de los árboles y solo hacerlo en lugares habilitados cuando el índice de riesgo es bajo o moderado. Los tableros indicativos se encuentran en lugares visibles de las áreas de uso público y en las portadas de ingreso a los parques. Para apagar el fuego correctamente, la Administración Nacional de Parques Nacionales recomienda: hacerlo con abundante agua; remover las cenizas para verificar que no queden brasas encendidas; arrojar agua alrededor de la fogata y sobre las piedras; y asegurarse de que todo el lugar quede frío.
Además, es preciso saber que las colillas de cigarrillos y los fósforos son extremadamente peligrosos, como así también los son las latas y vidrios que pueden actuar como lupas y provocar incendios. Es necesario evitar arrojarlos en zonas forestales.
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