La ecografía temprana es un elemento fundamental a la hora de reordenar el rodeo, ya que permite implementar manejos sencillos que ayudan a incrementar la economía de la cría.
La actividad, efectuada por un veterinario especializado, tiene el objetivo de identificar la preñez y clasificar a las vacas de acuerdo a su edad gestacional. Treinta días después de haber retirado los toros, el especialista es capaz de indicar las edades de los fetos para lotear a las vacas. Si se efectúa a principios de otoño, queda margen de tiempo suficiente para implementar medidas de manejo con vistas al invierno.
Entre los beneficios de esta práctica se destaca el manejo nutricional, ya que es mucho más fácil manejar las necesidades nutricionales particulares de las vacas teniendo en cuenta su etapa de gestación. De esta manera, pueden alcanzar un buen estado previo al invierno, precisando solo de un mantenimiento en dicha estación.
Asimismo, el cuidado se centra en el lote que esté pariendo en ese momento, por lo que se reduce el tiempo de recorridas y se mejora la eficacia de la atención. Además, el manejo del destete temporario y precoz es más simple porque las tandas de terneros son muy parejas.
Por otro lado, esta práctica también lleva a una mejor utilización de los toros. Los lotes tempranos suelen precisar un refuerzo de toros durante el primer período del entore, especialmente cuando se ponen tablillas en los terneros. Por el contrario, los lotes tardíos pueden necesitar un mayor porcentaje de toros sobre la mitad o final del entore, cuando el lote cabeza ya casi no los necesita.
Según los especialistas, el mayor provecho se consigue efectuando tres lotes de vacas preñadas: cabeza, medio y cola. Cabe remarcar que un número mayor de lotes permitirá mejores manejos, pero también exigirá un mayor grado de empotreramiento.