ruz María Martínez se inició en la jardinería por una casualidad que luego derivaría en una vocación: la huerta orgánica. Hoy, dedica sus días a la construcción de huertas a medida y a la transmisión de sus conocimientos para que todos puedan descubrir los beneficios de tener un jardín comestible.
Radicada en la localidad bonaerense de Trenque-Lauquen, la dominicana Cruz María fundó la huerta-jardín “El Conuco”. Se trata de un gran terreno que combina lo estético con la producción de alimentos.
Diplomada en Agroecología en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), continúa perfeccionando y ampliando sus conocimientos con cursos y talleres de agricultura.
En 2011, comenzó a dictar cursos de huerta en escuelas rurales. Unos años más tarde, empezó a hacerlo en recintos del Centro de Formación Profesional (CFP) 401, donde nació el grupo Huerteros Trenque Lauquen, que ya participó en la creación de más de cien huertas orgánicas. “Cuando empecé a dar cursos y talleres de huerta orgánica y producción de hongos comestibles, algunos alumnos me pidieron asesoramiento para iniciar sus huertas; así fue que en 2018 surgió la idea de un nuevo emprendimiento de diseño, asesoramiento y construcción de huertas a medida, que llevamos a cabo con mi esposo de forma exitosa”, cuenta.

Entre cajones y macetas, esta fiel defensora de la jardinería está convencida de que “la huerta orgánica debe imitar a la naturaleza, donde las plantas crecen juntas yno existe la sectorización”, explica.
Las flores de su jardín actúan como un corredor biológico alrededor de la huerta. Dentro de ella, se combinan flores de colores como caléndulas, borrajas, copetes, achileas, echináceas, tithonias y espuelas de caballero. “Creo y aplico el concepto de huerta-jardín porque la variedad de colores, texturas y aromas promueve la visita de polinizadores y desorienta a los insectos-plaga, dificultando su acceso a las verduras”, destaca.

Algunos consejos de Cruz María para la construcción de un jardín comestible a medida:
- Un suelo fértil, principio fundamental de la huerta.
- El compost es el “alma” de la huerta. Reducimos la cantidad de residuos desechados en el ámbito hogareño y aportamos materia orgánica y microorganismos benéficos al suelo.
- Asociar adecuadamente los cultivos compatibles que se beneficien entre sí (alelopatía).
- Rotar periódicamente las familias de hortalizas para evitar el agotamiento del suelo.
- Cortar los ciclos de las plagas.
- Respetar la estacionalidad de los cultivos.