a provincia del Chaco sigue manteniendo como firme desafío dejar de mandar su producción girasolera—la primera en la campaña del país--- para producir aceites en la industria de otras provincias y en un informe hecho en forma especial para NORTE muestra el ejemplo alcanzado por un productor del departamento Almirante Brown, que utiliza su producción para transformarla en carne y en energía. El 99% del girasol del Chaco termina en la industria de otras provincias, y sólo unos pocos productores le dan el valor agregado en origen, el cual termina como energía y carne, dice un trabajo elaborado por el Grupo Agroperfiles a través del ingeniero en producción primaria Mariano Gonzalez y del técnico de la agencia del INTA Pampa del Infierno, Edgardo Lehonart.
Tomando como referencia a un productor de mostrador de INTA del departamento Almirante Brown, el cual procesa toda la materia prima que produce en su campo, maíz, trigo, soja y entre esas el girasol, termina en un excelente biodiésel y el resto pasa a formar parte del alimento balanceado de su feedlot, en el cual maneja 3000 animales bovinos, y en un criadero de cerdos donde maneja 300 madres. La parte de biodiesel genera un producto de excelente calidad (se mejoró Junto a ayuda de la UNCAUs e INTA) el mismo se utiliza en todos los tractores, camiones y camionetas del establecimiento (camionetas nuevas con sistemas common-rail), señaló Lehonart. Y el mismo tiene un costo de alrededor del 55% del combustible de mercado. En lo que respecta a los alimentos balanceados, se puso una planta anexa a la parte de las extrusoras, (en la cual se saca el aceite crudo, el cual pasa a la planta de biodiesel con su tratamiento correspondiente y el Expeller, que pasa a la planta de alimentos balanceados o directamente al mixer para generar la dieta de los animales bovinos.
Desde que se incorporó el Valor agregado en el campo de este productor, se le abrieron varias puertas de negocios con muy buena rentabilidad. En esos, aparte de ocupar toda la materia prima que produce, compra algo más en la zona.
De la misma forma hace con sus animales los termina, en su campo y compra además animales a varios productores vecinos para terminarlos.
Sería una de las formas a imitar de parte de muchos productores, para poder pasar a jugar en primera (ya que en la cadena productiva, el que genera solo la materia prima, se queda con menos del 10% de la misma, en cambio alguien que le da Valor agregado en origen se queda con un 40 a 50% del. Valor de la cadena de dicha materia prima), dicen González y Lehonart.
Esto se debería tener en cuanta ya que la inversión es mínima, comparada a la que están acostumbrados a afrontar muchos productores al comprar una maquina cosechadora nueva o un tractor nuevo de primeras marcas. Otra propuesta sería que el Estado inicie el proceso de industrialización, que podría ser de distintas maneras: una que nuclee a la producción de la provincia, o sino que se incentive por zona, grupos de productores, armando sus plantas y procesando su materia prima, para generar ese plus de 40 a 50% más de ganancias de la cadena y ese dinero quede en la provincia.
Eso va a mejorar la situación de cada productor y de cada chaqueño ya que la inyección de dinero en el sistema quedaría en la provincia, con todo el efecto multiplicador que ello significa en una economía local.
En esta campaña 2019-2020, la superficie del cultivo de girasol descendió en las principales zonas casi un 50%, debido a la baja del precio interno de la campaña anterior, el cual nunca estuvo por debajo del valor de exportación (alcanzando entre 70 y 80 dólares por debajo del valor de exportación) ya que la mayoría del girasol cosechado en el norte del país, donde Chaco tiene la primicia, tiene como destino la industria nacional y termina en productos de alto valor. Así señala el informe técnico de Gonzalez y Lehonart, quienes señalan que “esta actitud que se transforma en sistemática, fue tomada por los productores como una mala jugada por parte de los industriales” Por esta razón, los productores girasoleros del Chaco, tomaron esta actitud y que en este año que pasó, “teníamos condiciones al inicio del cultivo como para mantener la superficie de la campaña anterior o hasta para superarla,(se podrían haber sembrado 500.000 hectáreas de girasol) y no se hizo, además del clima, sino debido a esa jugada, con la cual dio espacio al crecimiento en has del cultivo de trigo.
En la presente campaña se sembraron según relevamientos entre semilleros acopios productores y demás entes fiscalizadores 217.500 hectáreas esto representa un 50% menos de área con respecto a la campaña pasada. La buena noticia, señala Mariano Gonzalez, fue el crecimiento de las tecnologías hoy aplicadas y disponibles en los girasoles para el control de maleza tecnologías clearfield y agregado de valor con aceite alto oleico pagando una prima algunos acopios hasta $50 dólares por tonelada.
El rol más importante para este cultivo sería una sinergia entre lo público y lo privado para poder proyectar el segundo cultivo más importante de la provincia del Chaco marcando los objetivos a cumplir con los diferentes aceites que se pueden extraer del girasol tanto linoleico alto oleico o con girasol confitero como un agregado de especialidad realizado en la zona y dejado de hacer por los mercados nichos que existen en este cultivo.
Diario Norte