La Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) representa una gran oportunidad para el productor que se dedica a la cría y desea incrementar sus índices reproductivos. La técnica no sólo facilita el manejo y permite centralizar las pariciones, sino que también posibilita el cumplimiento de la meta de un ternero por vaca por año.
A través del uso de hormonas, esta práctica permite sincronizar los celos y las ovulaciones lo que, a su vez, posibilita la inseminación de una gran cantidad de animales en un corto plazo.
Además de facilitar la mejora genética, la IATF disminuye el tiempo de inseminación, encierres y gastos de honorarios, reduce el período de anestro post-parto, mejora los resultados en vacas con cría al pie, incrementa la proporción de vientres que se preñan temprano y los kilos de terneros destetados.
El monitoreo del ciclo estral se logra usando dispositivos intravaginales que poseen progesterona durante siete a nueve días. La progesterona bloquea el ciclo y al sacar todos los dispositivos al mismo tiempo, genera que las vacas reanuden el ciclo y ovulen en forma conjunta. Esto se complementa con la aplicación de prostaglandina y estrógenos que ayudan a sincronizar la ovulación y mejoran la calidad de los folículos.