ese a la cuarentena por la pandemia de COVID-19, marzo fue un mes bueno para el sector porcino argentino. Sin embargo, ante la posible continuidad de la cuarentena, la industria deberá reinventar la jugada para que, por el tiempo que dure, no se transforme en un problema grave.
Los precios dolarizados del capón tuvieron un quiebre en el mes de marzo que se debió exclusivamente a la devaluación de la moneda argentina con respecto al dólar. En la comparación con marzo de 2019, se observa un aumento del 20,4% en el valor promedio y un 16,3% en el valor máximo, y se encuentran un -15,2% y -22,1% inferiores al promedio 2012/2018.
De acuerdo con el consultor porcino Juan Luis Uccelli, “cuando analizamos la diferencia entre el precio promedio y el máximo en 2019 y la actualidad, y el promedio histórico 2012/18, en marzo continúa la disminución de la brecha, siendo el más bajo de los últimos 15 meses y muy lejos del promedio histórico”.
“El margen bruto del sector primario en marzo continuó con el aumento debido, fundamentalmente, a la baja del maíz y la soja. Es de esperar que sea un techo y a partir de abril disminuya”, explicó.
En relación al precio de venta al público y el precio del capón promedio máximo, que muestra cómo se distribuyen las rentas entre los distintos eslabones de la cadena, detalló: “En marzo, el aumento al público fue del 1% en pesos, y la variación del precio del Capón Máximo, también en pesos, fue de tan solo el 0,3%; por eso la diferencia con el valor del mes de febrero”.
“Con una suba muy importante del asado al público, superior al 5% en pesos, y un aumento del 1% del pechito, se marca más la diferencia, siendo un 21,5% superior al promedio histórico 2012/18. Al igual que el asado vacuno, el pollo tuvo una fuerte alza del 9,1% en el mes en pesos, permitiendo un achique en la diferencia. La comparación con el promedio histórico marca una diferencia del 21,7% en la relación, altamente favorable al pechito de cerdo”, detalló Uccelli.
No obstante, con la llegada de la pandemia y la implementación del aislamiento social, preventivo y obligatorio en la Argentina, se produjo un cambio muy fuerte en las condiciones comerciales. “La semana del 15 al 19/3, por el temor de la gente, se produjo una disminución en las ventas. Afectó de forma muy grave la cantidad de feriados que complicaron la faena y la entrega de animales a partir de esa fecha, con un aumento del 15% al 20% de la población en las granjas. A esto se sumó una caída total en las ventas de restaurantes, parrillas y caterings, y una baja tremenda en la venta de chacinados”, comentó.
En el comercio exterior, la Argentina sigue exportando más de lo que importa, y si bien las entregas al exterior se vieron con dificultades los primeros días de la cuarentena, ya se han normalizado. “Hay que aclarar que las exportaciones no llegan al 3% de la producción de cerdo local, y si bien es un buen camino, no es la solución inmediata a problemas de sobrestock en granjas. La promoción y colocación de nuevos cortes al mercado local, con precios altamente competitivos, puede ser la mejor opción para pasar la situación actual, que no tiene precedentes”, concluyó Uccelli.