n enero de 2020, finalizó la catastrófica sequía que castigó a la ganadería australiana durante tres años. Luego de atravesar una de sus peores crisis y, con graves pérdidas, la actividad va camino a su recuperación con exportaciones a China estimadas en U$S36.000 millones.
Durante los primeros meses del año, las principales provincias agroganaderas de Australia comenzaron a recibir abundantes lluvias, pero las buenas noticias no son solo climatológicas. La otra cara de este renacer agroalimentario es causado por un fenomenal aumento en la demanda china, impulsada por un año y ocho meses de fiebre porcina en el país asiático. En este contexto, el precio de la carne vacuna se ha elevado un 45% en los últimos dos meses y los productores australianos reciben mayores ganancias exportando las tres cuartas partes de su producción, y entregando prácticamente la totalidad de ella a un solo mercado. “El total del valor de las exportaciones ganaderas australianas puede estimarse en U$S36.000 millones”, indican los especialistas.
Australia mantiene con la República Popular China un acuerdo de libre comercio (FTA) desde 2009. Gracias a este pacto comercial, las carnes australianas ingresan al mercado chino con arancel cero (0%), mientras que antes debían enfrentar barreras de entre el 12% y el 25%.
Durante tres años, la falta de agua y de pasturas provocó una notable disminución del stock ganadero australiano, tanto vacuno como ovino. Bajo estas circunstancias, los productores se vieron obligados a eliminar o vender a bajo precio sus ganados.
Por este motivo, el stock vacuno actual es de solo 25 millones de cabezas, el menor en 30 años. En cuanto al ganado ovino, se registran menos de 100 millones de unidades, el peor indicador en más de un siglo.
Se estima que la producción del sector agroalimentario perdió más de U$S30.000 millones, agotando prácticamente la totalidad de sus ahorros y con escaso o nulo acceso al mercado de capitales.