rancisco Sautua y Marcelo Carmona, de la Facultad de Agronomía de la UBA; Paula Fernández, del Instituto de Biotecnología del INTA Castelar; e investigadores de la Universidad de Lousiana (EEUU) y de BASF Argentina S.A., informaron sobre la determinación de especies y la ocurrencia de resistencia a moléculas fungicidas de los patógenos responsables del tizón morado de la hoja (TMS) y la mancha púrpura de la semilla (MPS) del cultivo de soja.
“Estas enfermedades son graves y endémicas en nuestro país y han mostrado serias dificultades para su control. Es por ello que estos resultados son esenciales para entender la dinámica de la resistencia de este patógeno y analizar nuevas alternativas para su manejo. Debido a que no existen variedades de soja resistentes disponibles en la Argentina, el manejo del TMS y la MPS depende en gran medida de las aplicaciones de fungicidas”, transmitió el equipo a través de un documento.
En este estudio se determinó la sensibilidad de aislados de Cercospora a los fungicidas más utilizados en el país: triazoles, estrobilurinas y carboxamidas. “Todos los aislados fueron sensibles, y en el siguiente orden decreciente de eficiencia de control, al difenoconazole, epoxiconazole, prothioconazole, tebuconazole y cyproconazole. Estos dos últimos fungicidas fueron los de menor eficiencia, sin diferenciarse entre ellos”, agregaron.
Asimismo, todos los aislados fueron completamente resistentes a la azoxistrobina, trifloxistrobina y piractrostrobina, e insensibles al boscalid, fluxapyroxad y pydiflumetofen. Además, la mitad de los aislados fueron sensibles al carbendazim y la otra mitad resistente. “En la mayoría de los aislados evaluados se encontró presente tanto la mutación G143A (gen cytb) como la E198A (gen tub), responsables de conferir resistencia a estrobilurinas y carbendazim, respectivamente”, señalaron.
Por lo tanto, en base a la evidencia, sugirieron que la resistencia a estos fungicidas se está extendiendo en las poblaciones naturales de estos patógenos en la Argentina. “Este hallazgo inédito sugiere que la insensibilidad encontrada en los ensayos de laboratorio podría corresponder a una resistencia natural de estas especies a estos ingredientes activos. Además, en la Argentina los fungicidas a base de carboxamidas han comenzado a aplicarse recientemente en los cultivos de soja, y se usan con baja frecuencia y siempre en mezcla con estrobilurinas o triazoles. Actualmente, las aplicaciones de estas moléculas representan cerca del 3-4% del área total sembrada con soja, o el 7-8% del área total aplicada con fungicidas”, añadieron.
De acuerdo a la evaluación, todos los aislados de Cercospora que se encontraron insensibles solo estuvieron expuestos en el campo a las carboxamidas durante pocos años y con una baja frecuencia. “Por ello, es raro que hayan desarrollado un mecanismo de resistencia después de haber estado expuestos brevemente a estos fungicidas”, indicaron.
Con todos estos fundamentos, los investigadores plantean la hipótesis de que las especies de Cercospora evaluadas podrían ser insensibles (naturalmente resistentes) a los fungicidas carboxamidas.
“Estos hallazgos explican las causas de por qué los productores y técnicos locales vienen observando hace tiempo que la eficiencia de control de los fungicidas para estas enfermedades se redujo o se perdió por completo y, por lo tanto, tienen importantes consecuencias en las estrategias futuras de manejo sustentable de las aplicaciones de fungicidas en el cultivo de soja”, explicaron los investigadores.
“El desafío por delante para manejar estas enfermedades será muy grande, debido a que muchas de las opciones químicas actuales, especialmente las de acción preventiva, están seriamente limitadas. La implementación de la rotación de cultivos, tratamientos eficientes de semilla y la búsqueda de genotipos de sojas resistentes serán pilares para el manejo integrado de estas enfermedades. Otras opciones que deberán ser investigadas incluyen control biológico, inducción de defensas naturales, aplicación de bioestimulantes, extractos vegetales, micronutrientes, fungicidas de acción multisitio y nuevas mezclas de fungicidas”, concluyeron.