Fundado hace 38 años, el laboratorio Bedson se dedica a la investigación, el desarrollo y la comercialización de antibióticos y aditivos naturales para la sanidad animal.
Claudio Cerati, director técnico de Bedson, se refirió en el congreso “Argentina, Supermercado del Mundo” a la tendencia de uso de los extractos naturales y al impacto de éstos en la sanidad animal.
Cerati contó que, invitado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), tuvo la oportunidad de participar de la última reunión de la Comisión del Codex Alimentarius, el más alto organismo internacional en materia de normas de alimentación, subsidiario de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En ese contexto, señaló que “a nivel mundial se están dando una serie de restricciones que tienen que ver con los residuos de productos veterinarios en distintas carnes”, ya sea vacuna, ovina, porcina o avícola. “Para lograr una determinada cantidad y calidad se utilizan diferentes tipos de fármacos: algunos son biológicos, otros son vacunas y otros son productos químicos”, expresó el directivo, a la vez que aclaró que “en este momento, están enfocados a lo que son residuos de productos químicos”, lo cual “crea una limitante a la hora de tener que planificar la producción”.
Durante la experiencia, Cerati dijo que pudo ver “cómo se desarrollaban las negociaciones” y que se encontró con que “no hay una armonización”. En ese sentido, dijo que “los organismos regulatorios de los distintos países”, como el Mapa de Brasil o el SAG de Chile, “tienen diferentes formas de organizar sus requerimientos. Todos apuntan a los límites de residuos en productos comestibles, pero de diversa manera”.
En esa línea, señaló que “los países africanos están pidiendo que se establezcan límites en tejidos secundarios”, que en la Argentina son conocidos como vísceras, mientras que “en los mercados más importantes, como Europa o Estados Unidos, buscan cortes de mayor calidad”.
Según Cerati, esa situación genera una dicotomía, ya que “mientras el Codex está ocupado en establecer un límite de 0,2 o 0,3 partes por millón en un bife, en un tejido secundario hay 800 o más partes por millón y a nadie le preocupa”.
Asimismo, mencionó que Chile ha tenido “problemas en cuanto parasitosis externas en salmones” y otros inconvenientes que antes no tenían, debido a que “aumentaron su producción en la misma área”, lo cual los ha limitado mucho. Ante la aparición de enfermedades, indicó que el Sac decidió “disminuir la productividad, pero mejorar la calidad del producto, que es mayormente de exportación”.
De acuerdo al directivo, “la FAO tiene una predicción de consumo de carne de cerdo hasta el año 2020 y lo discrimina entre países desarrollados y en desarrollo”, incluyendo dentro de este último grupo a China. En este punto, advirtió que “el que va a traccionar el consumo va a ser China”.
Con respecto a la calidad de proteína, dijo que “lo que se busca es una conversión lo más rápida posible”. Mientras que el ganado bovino requiere de dos o tres años, en las aves el crecimiento es mucho más rápido, aunque “los riesgos y los precios finales son diferentes”, explicó. “Lo que se está cuestionando en la producción de porcinos y aves es los restos de residuos de antibióticos ecto y endo parasecticidas en las carnes”, expresó Cerati. Por ese motivo, aseguró que “se están buscando nuevos activos de origen vegetal que puedan tener una acción terapéutica, ya sea antiparasitaria, antibiótica o que simplemente sea un componente que ayude a facilitar esa transformación”.
En la misma línea, sostuvo que “hoy por hoy, existen productos vegetales potenciados”, es decir, que poseen “un contenido de activo y tienen la capacidad de poder llegar al sitio de acción, sea el intestino de las aves o el de los cerdos, ejercer su acción allí y facilitar el crecimiento del animal a través de una mejor absorción”. Según detalló, esto último se da, principalmente, por la “mejora en la liberación de ciertas enzimas digestivas que facilitan la digestión”.
Cerati expresó que es necesario enfocarse en los primeros días de crianza del animal, ya que es allí donde se puede hacer una diferencia en “la producción de inmunoglobulinas, que se le transfieren de la cerda a su cría”, ya que “los extractos naturales juegan un rol fundamental” en ello. “Esa inmunidad, que se da también en aves, es muy importante porque es lo que va a prevenir la mortandad en los primeros días de vida”, aseveró. Y añadió: “Es primordial el desarrollo intestinal temprano”.
Por último, explicó que “ese incremento en la inmunidad asociada a las mucosas le genera al animal no solamente una mejor absorción de nutrientes, sino también una defensa ante microorganismos agresivos”.
“Hay que trabajar con nuestros organismos regulatorios para poder mantener los mercados que hoy tenemos”, concluyó.