El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) dispuso la vacunación obligatoria de todas las especies susceptibles en un radio de 10 kilómetros alrededor de dos establecimientos ganaderos ubicados en las localidades misioneras de Azara y Apóstoles, tras la confirmación de un foco de rabia paresiante en bovinos. La medida fue adoptada durante los primeros días de junio y busca contener la propagación de una enfermedad de alta letalidad que afecta a animales de producción y que, además, puede transmitirse a las personas.
La decisión se tomó luego de que las autoridades sanitarias confirmaran dos casos positivos dentro de un mismo evento epidemiológico. El primero fue detectado en un ternero de Azara y el segundo en una ternera de Apóstoles. Ambos diagnósticos fueron ratificados por el Laboratorio Regional Candelaria mediante técnicas específicas de diagnóstico y dieron origen a la activación inmediata de los protocolos de emergencia previstos para este tipo de situaciones.
La enfermedad, conocida como rabia paresiante, representa una de las principales amenazas sanitarias para la ganadería en determinadas regiones del país donde existe presencia de murciélagos hematófagos, principales transmisores del virus. Su impacto no solo genera pérdidas económicas para los productores, sino que también constituye un riesgo para la salud pública debido a su condición de zoonosis.
Ante este escenario, el organismo sanitario nacional dispuso una serie de acciones obligatorias destinadas a evitar nuevos contagios y fortalecer la vigilancia epidemiológica en toda la zona afectada.
Tras la confirmación de los casos, técnicos del Centro Regional Corrientes-Misiones del SENASA llevaron adelante las tareas de investigación epidemiológica, relevamiento de establecimientos y toma de muestras.
Las acciones incluyeron la identificación de predios ubicados dentro del área de riesgo y la notificación formal a municipios, hospitales, centros de salud y fuerzas de seguridad para coordinar medidas preventivas.
La principal disposición establece la vacunación obligatoria de bovinos, equinos y demás especies susceptibles localizadas dentro del área delimitada por las autoridades sanitarias.
El protocolo contempla además una revacunación obligatoria a los 20 días de aplicada la primera dosis, con el objetivo de garantizar una adecuada respuesta inmunológica de los animales expuestos al riesgo sanitario.
Desde el organismo remarcaron que la vacunación constituye actualmente la herramienta más eficaz para evitar la propagación de la enfermedad y minimizar el impacto productivo sobre los rodeos.
La rabia paresiante es una enfermedad viral que afecta principalmente a bovinos, equinos y otros mamíferos domésticos y silvestres.
Su principal vía de transmisión en América Latina está asociada a la actividad del murciélago vampiro común, que se alimenta de sangre y puede transmitir el virus al morder a los animales.
Una vez desarrollada la enfermedad, la mortalidad es prácticamente total.
Los primeros signos suelen incluir alteraciones nerviosas, dificultades para caminar, pérdida de coordinación motriz, decaimiento general y cambios de comportamiento. A medida que avanza el cuadro clínico, los animales presentan parálisis progresiva que termina provocando la muerte.
Por este motivo, los especialistas insisten en la necesidad de actuar rápidamente ante cualquier sospecha compatible con la enfermedad.
Además de las pérdidas directas por mortandad, la aparición de focos genera costos adicionales vinculados con vacunación, controles sanitarios, restricciones de movimiento y monitoreos permanentes.
Debido a que la rabia paresiante también puede afectar a las personas, el SENASA reforzó las tareas de articulación con organismos de salud humana.
Las autoridades solicitaron extremar las medidas de prevención y evitar el contacto directo con animales que presenten síntomas nerviosos o comportamientos anormales.
Veterinarios y productores fueron instruidos para notificar de manera inmediata cualquier sospecha compatible con la enfermedad.
La coordinación entre organismos sanitarios, hospitales y municipios busca garantizar una respuesta rápida ante eventuales nuevos casos y reducir los riesgos para la población.
Los especialistas recuerdan que la transmisión al ser humano puede ocurrir mediante el contacto con saliva o tejidos infectados, especialmente cuando existen heridas o lesiones expuestas.
Por esa razón, recomiendan utilizar elementos de protección adecuados durante la manipulación de animales sospechosos y comunicar inmediatamente cualquier incidente a las autoridades sanitarias.
La rabia transmitida por murciélagos continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios para la ganadería de algunas regiones argentinas.
Las provincias del noreste y noroeste suelen concentrar la mayor cantidad de focos debido a las condiciones ambientales favorables para las poblaciones de murciélagos hematófagos.
En los últimos años, organismos sanitarios y gobiernos provinciales intensificaron las estrategias de vigilancia para detectar tempranamente nuevos casos y reducir la circulación viral.
Sin embargo, la presencia permanente de reservorios naturales obliga a mantener esquemas de monitoreo continuos y campañas de vacunación preventivas en áreas consideradas de riesgo.
Los especialistas destacan que la detección temprana resulta fundamental para evitar brotes de mayor magnitud y proteger tanto la producción ganadera como la salud pública.
El SENASA recordó que la rabia paresiante integra el listado de enfermedades de denuncia obligatoria en todo el territorio nacional.
Esto implica que cualquier productor, veterinario o responsable de establecimientos pecuarios que observe signos compatibles debe informar la situación de manera inmediata.
Las notificaciones permiten activar rápidamente los protocolos de investigación y control, reduciendo las posibilidades de expansión del virus hacia otros establecimientos.
La confirmación de los casos en Azara y Apóstoles vuelve a poner de manifiesto la importancia de la vigilancia sanitaria permanente en las regiones ganaderas del país.
Mientras continúan las tareas de monitoreo epidemiológico en el sur de Misiones, las autoridades buscan asegurar el cumplimiento de la vacunación obligatoria y fortalecer la detección temprana de nuevos eventos.
La rapidez con la que se ejecuten estas medidas será determinante para contener el brote y preservar el estatus sanitario de una de las principales actividades productivas de la región.