n medio de la incertidumbre que atraviesa el rubro de biocombustibles a causa del congelamiento de precios desde noviembre de 2020, Córdoba impulsó recientemente medidas que buscan beneficiar al sector.
Por un lado, el gobernador Juan Schiaretti inició un proyecto de ley para su uso en el transporte público de pasajeros, de carga y en las flotas de vehículos oficiales provinciales; por el otro, se negocia la exportación de 50.000 metros cúbicos de bioetanol a Brasil.
Las decisiones llegaron tras una reunión del primer mandatario cordobés con representantes de la Cámara de Industrializadores de Granos y Productores de Biocombustible en Origen (Cigbo) y de la Cámara Empresaria de Bioetanol de Maíz (Biomaíz). El objetivo del Gobierno Provincial es aumentar la demanda y promover la instalación en de más plantas que transformen biomasa en bioenergía.
El encargado de las gestiones con Brasil es el ministro de Industria de la Provincia, Eduardo Accastello, quien en conjunto con el embajador de la Argentina en Brasil, Daniel Scioli, debe conseguir un cupo para la venta de biocombustibles.
El ministro explicó que Brasil importa uno 600.000 metros cúbicos al año de bioetanol desde Estados Unidos. “A lo que aspiramos es que entre enero y marzo, cuando la zafra brasilera está más alejada, podamos participar con unos 50.000 metros cúbicos. Es un volumen para nosotros muy importante que nos generaría un diferencial”, señaló.
Además, indicó que esa cantidad permitiría a las empresas bajar costos de producción y colocar excedentes. Las gestiones las realiza Scioli y la provincia. ACABio ya tuvo una experiencia y eso sirve de base de aprendizaje. “Lograr el cupo en Brasil sería muy interesante”, dijo Accastello, quien se definió como optimista porque el bioetanol argentino tiene condiciones. En esa línea, sostuvo que “lo más trabajoso será lograr entrar al mercado, pero se está articulando”.
La expectativa es dar comienzo a las exportaciones a principios de 2021, y las negociaciones se aceleran por la coyuntura crítica que atraviesan las empresas del sector. El año pasado, ACABio exportó junto a ProMaíz unos 7.500 metros cúbicos.
Santiago Acquarolli, gerente general de ACABio, explicó que es un mercado “muy interesante”, aunque difícil. En este punto, repasó que Brasil produce alcohol para biocombustible desde 1939, por lo que hay que ser “muy competitivos” para ingresar al mercado.
“Hay que tener buena infraestructura, logística y no olvidar que tenemos retenciones. El inicio del año es un período interesante porque están lejos de la zafra y puede abrirse ahí una chance. Entre alcohol deshidratado y corte de 27,5% de las naftas, tienen una alta demanda”, comentó.
Para Accastello, la producción de biocombustibles en Córdoba “potencia una dinámica virtuosa porque favorece el valor agregado en origen del maíz, potenciando toda la cadena de producción y, a la vez, la fabricación de los biocombustibles”. Según indicó, el bioetanol puede ser producido en pequeñas plantas o mini destilerías que “pueden multiplicarse en cada campo con una inversión de bajo costo, para autoconsumo o para venta”.
“Además del agregado de valor en origen y la dinamización de la cadena productiva, permite diversificar la matriz energética provincial y cuidar el medioambiente, ya que esta producción contamina un 80% menos en relación con los combustibles fósiles. La posibilidad de exportar a Brasil no solo significaría un gran comienzo para esta tarea de promoción de biocombustibles a partir de una ley provincial, sino que constituiría un gran impulso para la producción local”, concluyó.