a combinación de baja productividad y alta variabilidad de los índices productivos implica una gran inestabilidad de los sistemas ganaderos.
En 2012, con el asesoramiento de la AER VIRCh del INTA, se diseñó e implementó una propuesta tecnológica de intensificación sostenible en una unidad productiva familiar ubicada en el límite norte del departamento.
El establecimiento es ganadero ovino extensivo tradicional y la actividad productiva es llevada adelante por sus dos propietarios y un empleado permanente.
El promedio de precipitaciones es 220 mm/año.
El objetivo de la intervención fue mejorar los índices productivos (lana, carne, señalada y ventas) y la estabilidad del sistema.
Se incorporó la raza Dohne Merino y se adoptaron Tecnologías de Manejo Extensivo.
Se llevaron a cabo capacitaciones teóricas y prácticas a los propietarios y al empleado en inseminación artificial y clasificación de hacienda.
Se adecuaron instalaciones y se incorporaron equipo de inseminar, detector de preñez, camilla de señalar, jaula de pesaje, balanza digital.
Asimismo, se organizó la compra conjunta de reproductores junto a otros 2 establecimientos.
Tras 8 años de intervención, se incrementó un 16% la señalada, un 4% el rinde al peine y un 24% la tasa de extracción, manteniendo la cantidad y finura de lana.
Se evidenció mayor estabilidad y predictibilidad del sistema ante fluctuaciones climáticas.
Los tradicionales ingresos laneros se diversificaron con la venta de ovejas madre y de reproductores, sosteniendo las existencias históricas.
La clave del éxito de la experiencia fue la convicción de los propietarios de que el camino a seguir era la intensificación sostenible de su sistema productivo y su presencia y participación directa en la planificación y en las actividades.