olá afirmó que "hay que pensar cambios fuertes en la Argentina, que la pongan en condiciones de competitividad en sectores que pensamos que todavía hoy deben ser protegidos", y aseguró que "la protección es un medio, pero nunca puede ser un fin".
"Hay que retomar una senda de integración social, comercial, productiva y cultural con la región. No podemos pretender ir a otro lado si no corregimos nuestros problemas con la región. Primero el Mercosur, como política de Estado. El Mercosur ha sido un logro histórico comercial y político enorme para la Argentina, y no lo vamos a abandonar", dijo Solá, acompañado por el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales Jorge Neme y el jefe de Gabinete de la Cancillería Guillermo Justo Chaves.
Criticó además que, durante el anterior gobierno, "se abandonó toda política de integración en el continente, y los países de América del Sur se han unido casi exclusivamente por una sola cuestión: qué piensan de Venezuela".
En referencia a los acuerdos negociados por el Mercosur con la UE y el EFTA, aseguró: "No objetamos los acuerdos ni las conversaciones ni la idea de la apertura, porque el mundo va hacia la apertura, sobre todo debido a los cambios tecnológicos".
"La única alternativa para la Argentina de honrar sus compromisos contraídos es el superávit comercial. Hay una vinculación entre la caída de los salarios y el endeudamiento externo. Argentina no puede volver a endeudarse, sería absurdo en este momento", reafirmó.
"El crecimiento de las exportaciones para países como la Argentina requieren que aquellos países con los que tenemos saldo negativo cedan y pasen a tener ellos saldo negativo, y en líneas generales no están dispuestos estos países a hacerlo. Son mercados que tienden a cerrarse y a no admitir que tienen un rol en la recuperación de los países en desarrollo", analizó el canciller.
Al abordar los desafíos de la Argentina y del contexto regional, en el marco del COVID, el jefe del Palacio San Martín aseguró que "no puede haber negocio con las vacunas en la pandemia", y exhortó a "un multilateralismo donde la solidaridad sea fundamental, si no el multilateralismo son teleconferencias, y no hechos concretos".