e acuerdo a un reporte de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), el consumo de vino disminuyó un 30% el mes pasado en relación al mismo período de 2019.
Según el documento, elaborado por la entidad a pedido del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, esa caída en el consumo responde a la disminución de un cinco por ciento en la comercialización de los canales convencionales, que constituyen alrededor del 70% del consumo de vino, y al cierre de restaurantes, bares y hoteles. A esto se le agrega la paralización del enoturismo y el cierre de las vinotecas.
En este sentido, el informe señala que “quienes tenían sus principales ventas centradas en el mercado local, abasteciendo restaurantes, cantinas, bares y vinerías, han sufrido un corte en esta cadena de distribución con motivo del aislamiento social, preventivo y obligatorio”, a la vez que remarca “que la caída de las ventas ha sido estrepitosa, llegando prácticamente a ser nula, ya que el consumo de vino es propiamente en el restaurante y no hay delivery de vino con la comida”.
En cuanto al enoturismo, el reporte sostiene que la situación es crítica y advierte que “seguramente será una de las últimas actividades que puedan retomar el trabajo con normalidad”. Según la Coviar, en nuestro país existen 245 bodegas abiertas al turismo, de las cuales 165 se hallan en la región centro-oeste, 44 en la región noroeste y 36 en la nueva región –Patagonia, Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos–. Mendoza es la provincia que tiene más bodegas orientadas al turismo, con 145 establecimientos.