uevos propietarios adquieren bodegas icónicas en el Valle de Napa (California, EE.UU.). La tendencia va en aumento y no sorprende: el recambio generacional y los grandes costos a la hora de replantar viñedos son algunos de los factores que influyen en la decisión de las históricas marcas.
A continuación, te contamos cuáles son los cambios en los viñedos estadounidenses de Mayacamas, Heitz Cellar y Hill Vineyard.
Esta propiedad ha sido un punto de referencia para el Cabernet del Valle de Napa desde fines de 1960, cuando sus antiguos propietarios, la familia Taylor, plantaron esa variedad por primera vez.
Los vinos han reflejado durante mucho tiempo un estilo tradicional de Cabernet: rojos elegantemente proporcionados, de larga crianza con modestos niveles de alcohol, notas sabrosas a base de hierbas y taninos firmes.
En los viñedos de Mayacamas, el enólogo Braiden Albrecht, quien adquirió la propiedad en 2013, es consciente de la presión del legado. “Trato de enmarcar nuestra vinificación dentro del estilo histórico de Mayacamas. No podés evitar tener mucha reverencia por lo que se hizo aquí”, sostiene.
El multimillonario Gaylon Lawrence adquirió la bodega en 2018. A pesar del cambio, la marca ha logrado preservar la sensibilidad tradicional característica que logró imponer la familia Heitz. Las modificaciones positivas llegaron de la mano de la agricultura biodinámica y de la compra de nuevas tierras al redil de Heitz, como Rutherfords Wildwood Vineyard y Haynes Vineyard, en Coombsville.
El productor icónico de Chardonnay fue adquirido en 2018 por Ted Laddie y Chris Hall, propietarios del Rancho Long Meadow de Napa.
La propiedad atravesó mejoras en la bodega, siempre procurando que las nuevas salas no alteren el estilo clásico de la bodega. En el corto plazo, se espera la instalación de nuevos tanques de fermentación y de una nueva prensa.