s de conocimiento común que el 70% de la Tierra está cubierta por agua. Sin embargo, puede resultar sorprendente que el 70% del agua dulce utilizada en todo el mundo se utilice para sistemas de riego agrícola. El cambio climático provoca sequías en determinadas zonas. Por lo tanto, la escasez de agua es cada vez más común. Hacer que los sistemas de riego agrícola sean más eficientes beneficiaría a muchas comunidades. Tal innovación nació de una colaboración entre la Universidad de Utrecht, la Universidad de Amsterdam y KWR Water (una organización científica involucrada con la calidad del agua).
Una forma de combatir la escasez de agua es utilizando aguas residuales tratadas. Sin embargo, este enfoque tiene algunos inconvenientes. El mayor de ellos es el riesgo para la salud asociado. Aunque es eficaz, el tratamiento de aguas residuales no puede eliminar todos los productos químicos y bacterias resistentes a los antibióticos. Pulverizar campos con aguas residuales tratadas aumenta el riesgo de exposición humana a sustancias potencialmente peligrosas.
Una investigación en la Universidad de Utrecht, en colaboración con la Universidad de Amsterdam y KWR Water, dio como resultado una solución innovadora. Fomentan el uso de aguas residuales tratadas en sistemas de riego subterráneo. Este enfoque tiene dos ventajas principales sobre el método tradicional. Primero, no se produce ningún contacto directo con las plantas o los agricultores. En segundo lugar, la tierra actúa como filtro, purificando aún más las aguas residuales. Se prevé que la aplicación de esta técnica cubra entre un 15% y un 17% de las necesidades de agua de los Países Bajos, según la temporada.
El cambio climático conlleva muchos desafíos. Sin embargo, hay esperanza, ya que los científicos encuentran constantemente formas innovadoras de resolver los problemas urgentes del mundo.
Utrechtcentral