a venta en pozo de inmuebles aguarda la finalización de la cuarentena por la pandemia de coronavirus. Los desarrolladores inmobiliarios sostienen que este tipo de venta será uno de los negocios que podrá repuntar con mayor facilidad. La modalidad demanda una inversión inicial en dólares, complementada con un mecanismo de financiación en pesos.
Tras 24 meses de caída libre en las ventas, el negocio inmobiliario vislumbra una luz al final del túnel. Las expectativas del sector, tanto para el corto como para el mediano plazo, están puestas en las inversiones de pozo. “Creemos que van a surgir oportunidades dadas las condiciones comerciales, oportunidades que se van a dar en toda la cadena de producción hasta el consumidor final. Hoy es momento para construir. Las unidades chicas de 1 y 2 ambientes van a ser las más demandadas como refugio de valor”, aseguró Ari Milsztein, titular de la desarrolladora G70.
En este sentido, los desarrolladores inmobiliarios son positivos y apuntan a encarar la crisis como una oportunidad. “En un contexto mundial de depresión económica por la pandemia, la inversión en ladrillos será el mejor refugio para resguardar el capital y robustecer los ahorros”, expresa Federico Rosbaco, CEO de Rosbaco & Partners, un desarrollador focalizado en el corredor norte de la Ciudad de Buenos Aires.
La venta de pozo ofrecerá una interesante oportunidad de inversión con posibilidad de financiarse en moneda local, ya que el precio por metro cuadrado será un 60% menor al valor de las unidades usadas o a estrenar. En un futuro, se espera que llegue a un 40%.