l joven argentino Martín Rostagno se destaca en Nueva Zelanda. Con solo 24 años, el ingeniero cordobés comparte su experiencia en el establecimiento tamborilero de Waioto y nos explica cómo se vive y se trabaja en un país líder en exportación lechera.
Como muchos jóvenes profesionales, Martín Rostagno salió en busca de nuevos horizontes. Luego de recibir su título en ingeniería agrónoma, decidió aplicar a una solicitud de empleo en un tambo de Ashburton, la isla sur de Nueva Zelanda considerada el octavo productor de leche del mundo.

El modelo productivo neozelandés está basado en la eficiencia, la capacitación constante del personal y en el método de pastoreo, un elemento clave para mantener bajos los costos operativos de los establecimientos.
El sistema productivo que tienen los establecimientos se basan en la fórmula “productividad-horas-hombre”, es decir, en la capitalización del trabajo=cantidad de horas que se destina para el ordeñe y el mantenimiento general. Bajo esta modalidad, el tambo para el que trabaja Rostagno emplea a seis personas, de las que destina cuatro al ordeñe de 1.200 vacas. “En Nueva Zelanda, con el sistema más eficiente del mundo, se alcanzan entre 27-28 litros diarios por vaca. En dos horas las ordeñamos a todas, fácil y rápido porque predominan las calesitas, que son tambos giratorios de 80 bajadas. Se puede alcanzar a ordeñar 500 vacas por hora durante la mañana y 600 por la tarde”, explica Rostagno.
La clave de la eficiencia se basa en las pasturas. En Nueva Zelanda no importan los litros, sino los kilogramos de sólidos que produce una vaca por día.
La alimentación se basa en ryegrass y trébol blanco, en una proporción 80-20, con una duración de entre nueve y doce años. “De octubre a marzo las vacas únicamente comen pasto, lo cual hace que la dieta sea muy barata”, amplía.
Asimismo, agrega que la eficacia en la producción del pasto se origina en la alta carga animal por hectárea, que puede ser de 3,5 vacas. “El tambo cuenta con 1.200 vacas de ordeñe en 350 hectáreas. Son de raza Holstein (Holando Argentino) y Kiwi Cross (cruza de Holando y Jersey)”, cuenta.

Las empresas y pymes del sector se destacan por incentivar al personal con capacitaciones constantes. Respecto al día al día en el tambo, el modelo de trabajo y la carga laboral se planifica con dos meses de anticipación e incluye la cantidad de francos y días laborables durante la semana. Según Rostagno, en promedio nadie trabaja más de seis días a la semana: “Tenemos entre 90 y 108 días libres al año. Ninguna persona trabaja más de seis días a la semana en jornadas de ocho horas”, resalta. El ingeniero también destaca los incentivos y la equidad salarial entre hombres y mujeres.