E
l producto estrella que ofrece Mitsubishi es la nueva L200, que llegó al país en julio del año pasado. La pickup, diseñada para ser una herramienta de trabajo, va mucho más allá de eso. De hecho, pelea de igual a igual con las SUV en el terreno de la aspiracionalidad.
Las líneas agresivas, las proporciones bien balanceadas, los guardabarros marcados y la trompa robótica, le dan a la L200 una apariencia mucho más moderna y deportiva que sus competidoras. Completan el cuadro unas muy lindas llantas de 18 pulgadas y muchos detalles cromados.
La camioneta tiene todas las capacidades y aptitudes requeridas para cualquier trabajo que se le imponga a una chata de 1 tonelada. Su motor turbodiésel es de 2,4 litros, cuenta con 181 CV de potencia y 430 Nm de torque, lo que le permite una aceleración de 0 a 100 km/h en 10,7 s, pasar de 80 a 120 km/h en 8,4 s y tener un razonable consumo promedio de 10,4 l/100 km. Empuja bien en todo el rango de revoluciones y su tecnología simple garantiza una alta durabilidad. La caja automática de 7 marchas acompaña con transiciones suaves, y hasta se da el lujo de ofrecer unas levas al volante para hacer cambios manuales en forma secuencial; todo un touch deportivo que también es útil en el off-road.
La dirección hidráulica transmite buenas sensaciones, pero es un poco pesada (algunas de sus rivales ya incorporan dirección eléctrica). Fuera de la ruta y en condiciones de barro pesado, el desempeño es excelente; todo gracias a un eficiente sistema de doble tracción que incluye reductora y un tercer diferencial central, que permite jugar con la repartición de fuerza entre los ejes.
Por dentro, la L200 le hace honor a su origen japonés. Todo es agradable, sin exuberancias ni lujos, pero de muy buena calidad constructiva. El interior inspira solidez, algo clave para una pickup. Es muy confortable adelante, donde se destacan unos asientos ergonómicos de excelente sujeción.
Incluye tapizado de símil cuero, sistema de acceso y encendido sin llave, climatizador automático bizona, control de velocidad crucero, retrovisor con atenuación automática y cámara trasera. Sin embargo, se extrañan los sensores de estacionamiento, los amortiguadores para el portón trasero y los levantavidrios onetouch en las ventanillas de los pasajeros. Sí se destaca en la aireación interior, ya que además de las típicas salidas delanteras tiene otras en el techo para las plazas traseras.
El sistema de infotainment es efectivo por la posibilidad de espejar teléfonos, tanto para Android Auto como Apple Car Play. No obstante, no trae navegador propio y es algo rudimentario en cuanto a su propuesta gráfica. Igual que otros productos japoneses, da una leve sensación de aftermarket.
En cuanto a la seguridad, trae 7 airbags (doble frontal, doble lateral, de cortina y de rodilla para el conductor), frenos ABS con distribución electrónica de frenado, anclajes Isofix para sillas infantiles, asistencia para arranque en pendiente, y controles de descenso y de balanceo de tráiler. La posibilidad de circular con la tracción 4x4, para que acople en caso de necesidad intempestiva, también suma puntos. Solo le faltan ayudas a la conducción (como frenado automático, detector de cambio de carril o alerta de punto ciego), que ya son cada vez más comunes en su segmento y sobre todo en su rango de precios.
Como conclusión, la Mitsubishi L200 es una gran camioneta, que puede competir en desempeño de igual a igual con las mejores del mercado local.