Especialistas del INTA Cuenca del Salado y de otras instituciones académicas efectuaron un estudio del progreso de los niveles de glifosato y de AMPA, su metabolito principal, en el suelo bajo el sistema de labranza tradicional y siembra directa durante el cultivo de soja RR.
El ensayo se realizó en la Chacra Experimental Integrada Chascomús, del INTA-Maiba, del cual también participaron investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
En el período analizado, se efectuaron tres aplicaciones de glifosato Roundup Ultra Max (1.6 kg ha-1 activo) en septiembre, previo a la labranza tradicional, en noviembre y en diciembre. La preparación del suelo se realizó en septiembre y la siembra del cultivo, en noviembre.
A partir de ello, se extrajeron muestras de la capa superficial del suelo a cuatro profundidades distintas para establecer el pH, el carbono orgánico y la capacidad de intercambio catiónico.
Para tomar conocimiento de las condiciones físicas del suelo, midieron la conductividad hidráulica a distintas tensiones y la tasa de infiltración. En tanto, para analizar los contenidos de glifosato y AMPA, se realizaron muestras de los primeros cuarenta centímetros de suelo, dividiéndolas en cuatro capas.
Según el informe del INTA, “el glifosato y el AMPA se retienen fuertemente en las capas superficiales del suelo”. Sin embargo, advirtieron que “se observó su transporte vertical, dependiendo de diferentes factores, tales como los eventos de precipitación cerca de la aplicación y las propiedades físicas del suelo”.
Asimismo, el reporte sostuvo que “los análisis estadísticos indican que valores más altos de conductividad hidráulica suturada pueden llevar a una menor retención de glifosato y del AMPA en las capas superficiales del suelo, favoreciendo el transporte vertical a capas de suelo más profundas durante el ciclo de cultivo”. Y agregó: “En el experimento se notó que, en general, el transporte vertical fue más pronunciado bajo labranza convencional en comparación con siembra directa”.
Además, manifestó que el contenido de AMPA se incrementó en ambos casos –siembra directa y labranza tradicional– en las capas 1 y 2, evidenciando un mayor aumento en siembra directa en los primeros diez centímetros. “Después de la absorción de herbicidas, se produce la translocación a todas las partes de las plantas de soja y el ácido aminometil fosfónico es el producto principal del metabolismo de glifosato en hojas”.
Por último, el informe señaló que después de la cosecha “se evidenció la disminución de glifosato bajo el límite de cuantificación para todas las profundidades bajo labranza convencional”, lo cual “puede atribuirse al proceso de degradación después de la cosecha de soja, reflejado en mayores contenidos de ácido aminometil fosfónico en comparación con la fecha de muestreo anterior”.