La suba sostenida del precio de la harina volvió a encender el debate sobre el valor del pan en la Argentina y abrió una discusión entre productores, molinos y panaderías sobre el peso real del trigo en la cadena de costos. En ese contexto, la Sociedad Rural Argentina (SRA) aseguró este jueves que el cereal representa apenas el 6,7% del precio final del pan, en medio de los incrementos registrados en las últimas semanas en la harina y otros insumos clave para la elaboración panadera, segun informo TNCampo.
La entidad rural difundió un informe en el que buscó “aportar claridad al debate público” y relativizar la incidencia del valor del trigo sobre el precio que paga el consumidor en las panaderías. Según precisó la organización presidida por Nicolás Pino, entre comienzos de 2024 y la actualidad la participación del cereal en el precio del pan cayó del 10% al 6,7%, incluso en un escenario de aumento de las cotizaciones internacionales y cambios en el esquema de retenciones.
Desde la SRA señalaron que el precio final del pan responde a una combinación de factores que exceden al costo de la materia prima agrícola. Entre ellos mencionaron la presión impositiva, los costos laborales, el transporte, la energía, los alquileres y la estructura comercial de cada eslabón de la cadena. En ese marco, remarcaron que las variaciones del trigo tienen un “impacto acotado” sobre el valor final del producto.
“El precio del pan surge de la interacción de múltiples factores a lo largo de la cadena”, sostuvo la entidad ruralista, que además pidió evitar “simplificaciones” que atribuyan a los productores responsabilidades directas sobre las subas al consumidor.
La discusión se produce en un escenario de fuerte volatilidad en el mercado triguero. Durante abril y los primeros días de mayo, el precio del cereal en Rosario pasó de $257.400 a $287.800 por tonelada, lo que implicó un aumento cercano al 12%. Sin embargo, operadores del sector explican que los valores efectivamente pagados por la industria molinera son incluso mayores cuando se trata de lotes de alta calidad destinados a la producción de harina panificable.
En algunos casos puntuales, la molinería llegó a pagar más de $450.000 por tonelada de trigo con alto contenido de gluten, un componente esencial para garantizar la calidad de la harina utilizada en panificación.
El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, explicó que la falta de trigo de buena calidad elevó significativamente el costo de producción de la harina durante las últimas semanas. Según detalló, la bolsa de 25 kilos de harina básica pasó de costar entre $11.000 y $12.000 en abril a valores de entre $13.000 y $14.000 en mayo. En tanto, las harinas de mayor calidad se mantienen entre $17.000 y $18.000.
“Los negocios que nosotros estamos haciendo son en función de los lotes de calidad que estamos consiguiendo en un año donde no hay calidad”, explicó Cifarelli. El dirigente también sostuvo que existen harinas cuyos precios superan hasta en un 40% el promedio del mercado debido a la dificultad para conseguir trigo apto para panificación.
A pesar de las dificultades para la industria, el titular de FAIM consideró que el incremento del precio del trigo puede representar una señal positiva para el productor agropecuario. Según afirmó, un mejor valor del cereal permite incentivar la siembra y fortalecer una cadena exportadora que genera ingresos millonarios para el país.
Desde el sector panadero también reconocieron el impacto de las subas, aunque advirtieron sobre la imposibilidad de trasladar todos los aumentos al consumidor final debido a la caída del consumo.
El secretario general de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (Fippba), Raúl Santoandre, indicó que la bolsa de harina de 25 kilos pasó de valores cercanos a los $14.500 a un rango de entre $16.000 y $17.000, dependiendo de la calidad. Incluso señaló que en la última semana el precio aumentó alrededor de $1.000.
“Desde los molinos nos dicen que si bien hay una cosecha récord, la calidad no es la mejor para hacer una harina panificable”, afirmó Santoandre, quien además describió las dificultades técnicas que enfrentan las panaderías para trabajar con harinas de menor calidad.
El dirigente empresario también alertó sobre incrementos en otros insumos fundamentales para la actividad, como la grasa utilizada en panadería, cuyo precio pasó de $100.000 a $120.000 por caja de 20 kilos en apenas una semana.
En paralelo, las panaderías enfrentan un escenario de retracción en las ventas. Según describió Santoandre, los productos dulces y las facturas registran una caída sostenida del consumo y esa tendencia comenzó a extenderse también al pan tradicional. “Las panaderías están mal, pero tratamos de cuidar al cliente”, sostuvo el dirigente, quien advirtió que muchos comercios trabajan con márgenes mínimos para evitar perder ventas.
La discusión sobre el precio del pan expone así las tensiones que atraviesa toda la cadena triguera, desde la producción primaria hasta la comercialización final. Mientras los productores buscan despegarse de las subas al consumidor, molineros y panaderos sostienen que el problema central pasa por la escasez de trigo de calidad y el aumento generalizado de costos operativos en un contexto de consumo debilitado.