pesar del impacto de COVID-19 en la economía, parece haber al menos un poco de luz al final del túnel. Muchos estados de EE.UU. han lanzado planes para reabrir sus economías paulatinamente, lo que ha generado la esperanza de que las cosas estén empezando a volver a la normalidad.
Sin embargo, los agricultores advierten que tomará meses para que la agroindustria, que se ha visto afectada por la disminución de los precios de los productos a causa del brote de coronavirus, vuelva a la normalidad.
Ante esa incertidumbre, un agricultor de American Falls, Klaren Koompin, redujo su superficie contratada para papas en un 50% para la temporada de crecimiento 2020.
Por su parte, Kam Quarles, CEO del Consejo Nacional de la Papa, dijo que nadie piensa que la reanudación de la economía agrícola normal será como encender un interruptor de luz. “Lo más optimista es que llevará muchos meses de intentos graduales volver a donde estábamos”, agregó.
Las órdenes de aislamiento obligatorio han causado grandes interrupciones en muchos productos agrícolas. Básicamente, las ventas de papas y derivados a través de canales de servicios de alimentos como restaurantes y escuelas han cesado, afirmó Blair Richardson, presidente y CEO de Potatoes USA, que comercializa y promueve los productos de EE.UU.
La Comisión de la Papa de Idaho y otros grupos de la industria han hecho un gran esfuerzo para tratar de redirigir las papas que estaban destinadas a los canales de servicio de alimentos a otros los puntos de venta. A pesar de que las ventas han subido, no ha sido suficiente para compensar la pérdida de ventas a través de los canales de servicio de alimentos, puntualizó Richardson.
“El sector de servicios de alimentos es una parte tan importante de nuestra economía. Si no recuperamos eso, pronto, será una cosa muy difícil para la industria de la papa”, dijo Richardson.
Debido a la dramática disminución en las ventas de servicios de alimentos, muchos procesadores de papa dejaron de funcionar o redujeron significativamente sus operaciones. Partiendo de esto, la directora ejecutiva de la Comisión de Idaho Barley, Laura Wilder, afirmó que la industria agrícola no volverá a los niveles previos al coronavirus rápidamente. “Va a tomar algo de tiempo. Podría llevar hasta dos años”, sentenció.
Otro de los rubros afectados es la cebada, siendo una gran cantidad de ella cultivada en Idaho, principal estado productor de cebada de la nación. Normalmente, se convierte en malta que termina siendo utilizada en plantas cerveceras en México. No obstante, el país hispanohablante consideró que la elaboración de cerveza no es esencial, por lo que se cerraron las fábricas de cerveza, lo que ha afectado la entrega de malta de Idaho a México.
Otra parte de la producción de cebada de Idaho se exporta para alimentos, principalmente a Asia, y también ha habido algunas ralentizaciones en esos mercados.
No obstante, en medio de toda la preocupación y la incertidumbre, los agricultores y ganaderos continúan avanzando con sus planes normales para producir alimentos y, al mismo tiempo, hacen lo que pueden para evitar la propagación del virus.