La genética como herramienta para mejorar la producción piscícola destacado

Los recursos genéticos de los peces (FiGR, por sus siglas en inglés) abarca a todo el material genético de los peces e invertebrados acuáticos que tienen valor real o potencial

La genética como herramienta para mejorar la producción piscícola destacado
L

os recursos genéticos de los peces (FiGR, por sus siglas en inglés) abarca a todo el material genético de los peces e invertebrados acuáticos que tienen valor real o potencial para la pesca de captura y la acuicultura.

Cómo pueden ser utilizados estos recursos para ayudar a la acuicultura a conocer su verdadero potencial conservando la diversidad genética natural es de gran valor.

La gestión del FiGR es necesaria no solamente para incrementar la producción, ya que además de ser esencial para los programas de mejoramiento genético, permiten a las especies adaptarse a los cambios de corto, mediano y largo plazo, y proporciona tanto a las especies como a las poblaciones, la flexibilidad para adaptarse a los cambios por causas humanas o naturales.

La diversidad genética es necesaria para la continua evolución de las especies e interactúa con la variación ambiental para producir la variedad de formas, tamaños, caracteres, comportamiento y colores que hacen que algunas especies acuáticas sean tan valoradas.

La gestión de los recursos genéticos abarca el control de la endogamia, la deriva genética y la domesticación.



Endogamia

La endogamia es el apareamiento entre parientes, y es uno de los tres programas tradicionales de cría que ha sido utilizado para desarrollar nuevas razas y puede ser utilizada en combinación con el cruzamiento para producir individuos destacados y uniformes. Una endogamia coordinada y planeada puede resultar beneficiosa, mientras que una endogamia involuntaria e improvisada puede causar problemas.

Genéticamente, la endogamia aumenta la homocigosis de los descendientes (promueve la similitud genética) y disminuye la heterocigosis (promueve la diversidad genética).

Las especies emparentadas son genéticamente más parecidas que las no emparentadas. Como consecuencia, cuando especies emparentadas se aparean producen descendientes que son más homocigóticos que si aparean con especies no emparentadas; cuanto más cercana sea la relación entre las parejas, los descendientes serán más homocigóticos.

Esto es preocupante porque todos los animales contienen un pequeño número de alelos recesivos dañinos o mortíferos, que en la mayoría de los casos no afecta al individuo, el cual sobrevive porque tiene solo una copia del alelo dañino heredado de uno de sus progenitores (heterocigosis), y se necesitan dos copias del alelo (uno de cada progenitor) para producir el efecto dañino o letal.

Dos especies sin parentesco solo comparten uno o dos alelos en común, mientras que los parientes tienen más alelos en común, y cuanto más cercano es el parentesco, es mucho más lo que comparten.

El apareamiento entre parientes y la aparición posterior de estos alelos recesivos letales en sus crías hace producir una depresión endogámica que suele producir crecimiento más bajo, menor viabilidad, fecundidad y un aumento en el número de anormalidades en los ejemplares descendientes.

Por lo general, los efectos negativos de la endogamia no ocurren inmediatamente. La depresión endogámica es a menudo retrasada (esto es, podría no ocurrir hasta después de varias generaciones luego de haber comenzado la endogamia). Qué tan rápido ocurre la depresión endogámica depende de la cantidad de endogamia que se ha producido y de la característica de ésta.

Cuando desarrollamos un programa de cría selectiva, la endogamia es inevitable, y cuando permitimos que solo los mejores se reproduzcan, a menudo la estimulamos, por lo que es importante minimizar la endogamia ya que no se queremos utilizar la ganancia genética producida por la vía de selección para contrarrestar la depresión endogámica.

Mientras que es importante prevenir el apareamiento sistemático de parientes cercanos, apareamientos fortuitos (aleatorios) de parientes cercanos en los programas de cría a gran escala no presenta un gran problema como ocurre en poblaciones pequeñas, porque es probable que la descendencia obtenida de estos apareamientos, se apareen con sus pares no consanguíneos en las próximas generaciones, lo que producirá peces sin endogamia.

 

Deriva genética

La deriva genética es el cambio involuntario en la frecuencia de genes no causados por la selección, migración o mutación. Estos cambios pueden ser naturales, o pueden ser producto del hombre, lo que ocurre cuando los piscicultores adquieren o reproducen sus propios peces.

Bajo condiciones normales, en la acuicultura el número de peces que se reproducen y dejan descendientes viables es mucho menor que el número de adultos de la población.

El efecto último de la deriva genética es la perdida de los alelos, y cuanto menor es la frecuencia de los genes, mayor es la posibilidad que se pierdan los alelos por vía de deriva genética.

 

Domesticación

La domesticación es una forma de selección que hace a un organismo más adaptado al ambiente y a todas las variables de la gestión utilizada para criarlos, al cambiar el reservorio de genes de una población, seleccionando alelos que son capaces de explotar las condiciones de cultivo, o eliminando alelos que son menos capaces de adaptarse en el criadero.

La domesticación es una combinación de selección intencional y voluntaria que cambia el reservorio de genes, cambios que son transmitidos a las siguientes generaciones y, con el tiempo, la población se vuelve considerablemente diferente.

Es un término muy difícil de cuantificar, y no existe una línea absoluta que divida lo silvestre y lo domesticado, y ha sido definida por algunos autores como un proceso continuo de reproducción controlada y continua por más de 3 generaciones, que comienza cuando el piscicultor toma el control del ciclo de vida del pez y determina las condiciones bajo las cuales lo va a criar (tipo de alimento, densidad de siembra, calidad del agua, etc.) y especialmente, que ejemplares utilizará para la obtención de nuevas crías.

La domesticación puede cambiar una población en forma casi imperceptible debido a una selección involuntaria mientras el pez se va adaptando a la manera que el acuicultor desarrolla la actividad, y es beneficiosa en el cultivo de peces comestibles porque produce peces más dóciles, sacan más provecho de los alimentos artificiales aumentando su tasa de crecimiento, toleran la aglomeración, manipulación y mala calidad del agua, lo que podría acarrear estrés y enfermedades posteriores.

Aunque las primeras pruebas de domesticación de peces comenzaron hace unos 8.000 años con la carpa común (Cyprinus carpio), los mayores esfuerzos comenzaron a principios de la década de 1980 en respuesta a la creciente demanda de biomasa de origen pesquera junto con una disminución en la contribución de la pesca de captura.

Como resultado, aunque para algunas especies la domesticación se ha producido debido a modificaciones genéticas y morfológicas durante numerosas generaciones sucesivas, la producción acuícola mundial se basa fundamentalmente en el cultivo de especies para las cuales la domesticación acaba de comenzar.

Para describir mejor este proceso se ha propuesto una clasificación basada en el control humano sobre el ciclo de vida de las especies cultivadas y el vínculo entre los peces cautivos y sus congéneres silvestres.

Esta clasificación describe cinco niveles de domesticación:

  • El nivel 1 corresponde a la transferencia inicial de peces silvestres a un sistema de cría.
  • El nivel 2 se alcanza cuando solo una parte del ciclo de vida se controla en cautiverio.
  • El nivel 3 se alcanza cuando todo el ciclo de vida se completa en cautiverio, pero se utilizan insumos silvestres para mantener la diversidad genética.
  • El nivel 4 se alcanza cuando los insumos silvestres ya no se requieren, condición que ocurre cuando se establece una barrera genética entre salvaje y cautivo.
  • Finalmente, el nivel 5 involucra la aplicación de programas de mejoramiento genético (breeding) enfocados hacia alguna característica de la especie.

Según datos de la FAO, de las 250 especies de peces citadas como especies cultivadas para el 2009, el 70% pertenecen a los primeros tres niveles de domesticación y los intentos de cultivo de 67 de estas especies cesó después de unos pocos años de producción.

Los beneficios de la domesticación en términos de adaptación al medio ambiente es tal que se recomienda que cualquier desarrollo piscícola potencialmente sostenible a largo plazo, debería iniciar programas de domesticación en los cuales la diversidad genética de las poblaciones sea manejada eficientemente.

Ahora bien, aunque la domesticación es beneficiosa en el cultivo de peces para consumo, puede ser dañina para los peces en su hábitat natural, ya que un pez adaptado a un criadero, podría no adaptarse fácilmente en el hábitat natural. De ahí, que programas de domesticación acuícola, deberían trabajar muy de cerca con las denominadas Buenas Prácticas de Producción Acuícola, a efectos de maximizar controles, y minimizar el escape de ejemplares domesticados al medio ambiente natural.

 

Poder Agropecuario



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