a pandemia de coronavirus se diseminó por el planeta de manera vertiginosa, paralizando por completo a un sinnúmero de países y aislando al mundo entero. Ante esta crisis sanitaria, la población se abastece de alimentos para poder sobrellevar el aislamiento. No obstante, la demanda no ha sido suficiente para los proveedores de comestibles estadounidenses, quienes también enfrentan sus propios desafíos.
“Con el cierre de las escuelas, los restaurantes y las cafeterías, las instituciones como las universidades ya no compran grandes cantidades de leche y productos lácteos, lo que ha sido una gran interrupción en el mercado y ha reducido la demanda general”, dijo Steve Ammerman, gerente de Asuntos Públicos de la Oficina Agrícola de Nueva York.
Según Ammerman, el consumo en el hogar de productos lácteos ha aumentado un 40%. No obstante, la producción es mucho mayor a la demanda hogareña. Entonces, sin tener lugar opciones para colocar la leche, algunos granjeros tienen que tirarla, lo que ha hecho que, además, baje el precio.
“Tenemos una gran pérdida de demanda en un sector que crea un problema de oferta, porque todavía hay mucha leche y eso ha reducido los precios de la leche en general; esa es realmente la fuente del problema”, detalló.
Los lugares que realizan subastas también sienten la presión. Para reducir las reuniones, la Compañía de Ganado de Unadilla ha cancelado o pospuesto muchos eventos. Todavía se realizan subastas de pequeños animales y ganado, consideradas esenciales, pero los precios están bajos.
“Es solo cuestión de tiempo y de asegurarse de que las personas estén sanas”, opinó Kaitie Rubin, propietaria de Unadilla Livestock Company. “El mercado definitivamente se ha visto afectado. Hay mataderos que han tenido que cerrar debido a lo que está sucediendo, lo que definitivamente ha hecho que las vacas valgan menos”, señaló.