l pasado fin de semana se flexibilizó el aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus en varios puntos del país. En la provincia de Jujuy, por ejemplo, se habilitó la apertura de shoppings, galerías comerciales, restaurantes y confiterías.
Para ello, previamente Gastrotur Jujuy elaboró un protocolo de bioseguridad que no solo aplica para el rubro gastronómico, sino también para el turismo cuando éste se reactive. Dicho protocolo contempla las normativas que debe cumplir el local, sus proveedores y quienes realizan servicios de delivery.
En cuanto al ingreso y la salida, establece que en caso de haber una sola puerta tiene que estar dividida con cintas adhesivas para impedir el contacto cercano entre los clientes que entran y los que se van. Además, se deberá disponer de dos trapos de piso con lavandina diluida en agua a ambos lados del umbral para que los clientes puedan higienizarse.
Asimismo, el protocolo remarca que todos los clientes, sin excepción, deberán llevar barbijo o tapabocas y tendrán que higienizarse las manos con alcohol en gel o líquido, que deberá ser suministrado por el local, durante al menos veinte segundos. El personal del local también deberá utilizar barbijo.
En lo que respecta a la ubicación, señala que las mesas deberán colocarse a una distancia de dos metros, cuya ocupación máxima será de cuatro personas –salvo que sea una familia de más de cuatro miembros–. En cada mesa tendrá que haber alcohol a disposición del cliente.
En relación a la capacidad del local, el documento elaborado por Gastrotur habilita “la permanencia de hasta un 50% de la capacidad total habilitada”, a la vez que indica que “los clientes que no dispongan de ubicación para sentarse deberán esperar afuera del establecimiento o en una zona habilitada para tal fin”.
En cuanto al método de cobro y pago, recomiendan utilizar los medios electrónicos y desinfectar las tarjetas y dispositivos electrónicos luego de casa uso. En caso de utilizar efectivo, quien manipule el dinero deberá higienizarse las manos de manera inmediata.
Por otra parte, también se les aconseja a los clientes que no compartan vasos, tazas, copas, utensilios, alimentos ni bebidas con otras personas.
Con respecto al trabajo en la cocina, el protocolo subraya que además de cumplir con las normas bromatológicas y de higiene habituales, así como las especiales por la pandemia de COVID-19, se tendrá que “organizar al personal en grupos de trabajo o equipos para facilitar la interacción reducida de personas”.
Por último, en relación a los proveedores, dice que se deberán establecer horarios fijos que no coincidan con la atención al público y que quienes realicen la tarea deberán utilizar barbijo. Además, el local deberá habilitar una “zona sucia” para la recepción de mercadería, que será la única a la cual podrá acceder el proveedor.