provechar las condiciones climáticas del lugar a favor del emplazamiento de una obra es un reto, y si a eso le sumamos que en su conjunto permita brindar condiciones de confort, reduciendo el consumo de recursos energéticos no renovables, disminuyendo la necesidad de adicionar sistemas activos (instalaciones de calefacción, refrigeración, ventilación, iluminación) es realmente el desafío que se plantea desde el Diseño Bioclimático, la primer herramienta que tenemos para hacer Arquitectura Sustentable.
Para conocer más a fondo sobre sus características, consultamos a la arquitecta viedmense María Elena Brusa.
-¿Por dónde comenzamos si queremos encarar una construcción con esas características?
-Como la obra de arquitectura estará siempre emplazada en un lugar específico, se analizarán las condiciones climáticas de la zona en general, y características del entorno del lote en particular.
El análisis deberá tener en cuenta la variación de las condiciones durante el día y la noche, y a lo largo del año.
-¿Es posible refaccionar una construcción que fue hecha de manera clásica y convertirla una vivienda bioclimática?
-Por supuesto que sí. A la hora de pensar una reforma, pueden tirarse paredes y abrirse vanos para mejorar la orientación y ventilaciones, pueden incorporarse aleros o persianas en sitios con demasiado asoleamiento, agregar aislaciones, cambiar las aberturas, pintar con colores que absorban o rechacen los rayos solares según corresponda y muchas estrategias más. Las acciones concretas deben ser estudiadas en cada caso, ya que dependen mucho de las características del inmueble existente.
Las construcciones preexistentes influyen en el clima regional de cada parcela, por lo que el microclima generado en cada caso es un punto a considerar “ puede existir la presencia de un vecino en la orientación oeste, que genere sombras que naturalmente no estarían. Esto puede parecer perjudicial en un principio, pero también beneficioso si puedo disponer de esta sombra en épocas calurosas. A la vez, este mismo vecino ayuda a frenar vientos provenientes de esa orientación”, nos explica Brusa.
Uno de los puntos que las personas desean cada vez más integrar en sus hogares es tener algo de naturaleza cerca, desde el diseño bioclimático la arquitecta Brusa nos comenta algunas ideas “ en lugar de pensar en modificaciones edilicias, puede trabajarse con la vegetación. Por ejemplo, pueden utilizarse árboles de hoja caduca para tener sombra en invierno y sol en verano, árboles de hoja perenne como barreras cortaviento, sectores en sombra con especies de hoja grande que generen frescura en verano, especies nativas que requieran poco mantenimiento y atraigan pájaros, terrazas verdes que ayudan a la aislación en techos y ralentización de drenaje de aguas de lluvia”.
-Con las características que tiene la Comarca ¿cuáles son los elementos naturales a los que le podemos sacar mayor provecho y de qué forma?
-En primer lugar, podemos sacar provecho de la energía térmica solar, de la cual disponemos en tanto tenemos un clima más bien seco. Si en invierno logramos captar esta energía solar, podremos reducir las necesidades de calefacción. Las acciones concretas pasarán por tener en la orientación norte muros con gran inercia (mucho material) que puedan absorber y conservar calor, o bien aberturas hacia esta orientación con pisos oscuros. Hay un sistema que los invito a investigar denominado muro Trombe, que es específico para estas situaciones.
Obviamente que en verano la situación cambia, y, a la vez que deberemos protegernos del sol, usaremos a nuestro favor otro recurso local: el viento. Si colocamos ventanas en muros opuestos del mismo ambiente, se generarán fácilmente ventilaciones cruzadas que serán de gran utilidad para bajar la temperatura interior. El efecto mejora si una de las ventanas abre hacia un patio en sombra, mientras la otra hacia una fachada soleada.
Noticias Net