n el último informe de Coninagro, la Argentina ocupa el décimo segundo puesto entre los mayores exportadores del mundo considerando la producción agropecuaria. No obstante, si se toman en cuenta todos los rubros, nuestro país se ubica entre los diez países con menor participación en las exportaciones.
En el mismo sentido, los datos arrojados por el INDEC y la Organización Mundial del Comercio (OMC) demuestran que las exportaciones argentinas en todo concepto solo representan el 0,3% del total global, mientras que al contemplar específicamente el rubro agroindustrial, el total asciende al 2%.
Para Marcelo Elizondo, ex titular de la Fundación Exportar y consultor en comercio exterior, el camino de la exportación al que apunta el Gobierno va en la dirección correcta. Según Elizondo, si bien el proceso no será rápido, se pueden dar pequeños pasos para conseguir resultados de manera creciente, especialmente en segmentos como el de los agroalimentos. En esa línea, remarcó que nuestro país parte de un lugar destacado porque dentro de los bienes exportados no solamente hay productos primarios, sino que también hay manufacturados, como los aceites, las harinas, los jugos concentrados de frutas y los vinos.
En este contexto, Cancillería trabaja en la búsqueda de nuevos mercados y de mejores acuerdos comerciales para reducir los aranceles de ingreso a los productos argentinos.
Según Elizondo, la inversión, el esfuerzo, la tecnología y la organización empresarial son imprescindibles a la hora de aumentar las exportaciones. En este sentido, el orden de la macroeconomía resulta clave para mejorar la capacidad productiva del país.
Por su parte, desde Coninagro se impulsa la ampliación de las fronteras comerciales argentinas a través de la diagramación de una plataforma que apunte a aumentar la producción, incrementar el valor agregado, generar empleo y promover las exportaciones. De acuerdo a lo expresado por los cooperativistas de la entidad, alrededor de treinta complejos exportadores de origen agroproductivo se encontrarían en condiciones de hacer crecer su performance en un contexto de equilibrio macroeconómico, mejores regulaciones, más aperturas de mercados y mejoras en el financiamiento.