a heladera es una parte necesaria y esencial para organizar la alimentación en esta etapa, especialmente en los hogares y en los comedores comunitarios.
Por tal motivo, es importante conocer cómo ordenarla siguiendo un criterio que permita hacer más eficiente su uso y evitar enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) se encarga de ejecutar las políticas nacionales en materia inocuidad de los alimentos, por lo tanto, es garante de aquellos que llegan a la mesa argentina.
En esta ocasión, informamos sobre las pautas para ordenar correctamente la heladera y prevenir enfermedades con el objetivo de continuar cuidando la salud de la población.
En la heladera cada alimento debe estar en un lugar determinado, lo que permite que la temperatura se distribuya equitativamente y, por lo tanto, mejore su conservación.
Por ejemplo, la temperatura, la humedad, la ventilación, la condición crudo o cocido, el estado sólido o líquido determinan la forma en que debemos organizar los alimentos en ella.
Los receptáculos o bandejas de ubicación de frutas y verduras, el sector de lácteos o los estantes de alimentos en general deben encontrarse limpios, sin restos de alimentos que puedan provocar contaminación.
También, es clave realizar la limpieza completa al menos una vez cada 30 días, salvo situaciones de derrames o pérdidas de fluidos donde se debe limpiar inmediatamente.
Asimismo, es importante poner los alimentos con menor tiempo de fecha de vencimiento por delante (en la parte de más fácil acceso), para su pronto uso, y dejar atrás aquellos que presentan un mayor tiempo.
En todos los casos, se recomienda abrir lo menos posible la heladera y por períodos cortos; mantener la temperatura entre 4º y 5ºC; y no llenarla en exceso porque puede impedir la circulación del frío.
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